El mecanismo de Anticitera — engranajes del fondo del mar
Salió de un naufragio como un terrón verde de bronce y madera, y pasó meses en una caja mientras el museo se ocupaba de las estatuas. Adentro había dientes de engranaje de poco más de un milímetro y medio. Hizo falta un siglo de radiografía y tomografía para entender qué hacían — y aún no se sabe por completo.
- Dónde
- Naufragio de Anticitera, Grecia
- Recuperado
- 1901
- Naufragio
- ≈ 70 – 60 a.C.
- Fechas propuestas
- divergen: ≈ 205 a 87 a.C.
- Fragmentos
- 82
- Engranajes que sobrevivieron
- 30
Anticitera es una isla pequeña y alta entre Citera y Creta, en el punto donde el Egeo se encuentra con el mar abierto. En la primavera de 1900, un barco de buzos de esponjas de la isla de Simi, al mando de Dimitrios Kontos, se detuvo allí a esperar que mejorara el tiempo. Uno de los hombres bajó, y volvió a la superficie contando que había visto cadáveres en el fondo. Eran estatuas — de bronce y de mármol, esparcidas entre ánforas sobre la pendiente, a unos cuarenta y cinco a cincuenta y cinco metros de profundidad, según la medición que se use.
El gobierno griego se sumó a la operación con buques de la Marina, y entre fines de 1900 y el otoño de 1901 los mismos buzos, con escafandra de casco y sin ninguna tabla de descompresión, sacaron del mar la carga de un barco hundido en el siglo I antes de Cristo. Se considera la primera gran excavación subacuática patrocinada por un Estado. El costo apareció en el cuerpo de quienes trabajaron: un buzo murió y dos quedaron paralizados por la enfermedad de descompresión.
Junto con las estatuas llegó un bloque que a nadie le pareció digno de una segunda mirada. Lo llevaron al Museo Arqueológico Nacional, en Atenas, y esperó.
01El bloque que tenía una rueda
El bronce, después de dos mil años en el mar, se había convertido en otra cosa: sales de cobre que se agrietaron y se encogieron al secarse. El bloque se partió. El 17 de mayo de 1902, el arqueólogo Valerios Stais, examinando los pedazos, vio en una de las caras una rueda dentada. La idea de que fuera un instrumento astronómico apareció enseguida — y fue recibida con desconfianza, porque nada de aquel período tenía engranajes tan finos. Una corriente llegó a sugerir que el objeto era mucho más reciente y había caído sobre el naufragio por casualidad. El resto de la carga, sin embargo, era coherente, y el mecanismo estaba en medio de ella.
El filólogo alemán Albert Rehm fue el primero en sostener, en las primeras décadas del siglo XX, que aquello era una calculadora astronómica. Pero quien sacó definitivamente el objeto del cajón fue el historiador de la ciencia Derek J. de Solla Price, que empezó a estudiarlo en la década de 1950. En 1959 publicó un artículo de divulgación titulado, sin rodeos, "una computadora griega antigua" (traducción nuestra). En 1971, con el físico nuclear griego Charalampos Karakalos, hizo radiografías de rayos gamma y rayos X de los fragmentos — por primera vez se veía lo que había dentro de la costra. El resultado salió en 1974 en una monografía titulada Gears from the Greeks, con un conteo de dientes y un primer esquema del tren de engranajes.
Price acertó en la naturaleza del objeto y se equivocó en parte del mecanismo — algo normal para quien trabajaba con imágenes planas, en las que varias capas de bronce se superponen en una sola sombra. En las décadas siguientes, Michael Wright, curador del Museo de Ciencias de Londres, rehízo el estudio con tomografía lineal y construyó modelos que funcionaban. La pieza estaba cambiando de categoría: de curiosidad a documento.
02Lo que leyó la tomografía
En 2005, un consorcio llamado Antikythera Mechanism Research Project — con la Universidad de Cardiff, las universidades de Atenas y de Tesalónica y el propio museo — llevó a Atenas un tomógrafo de rayos X de alta resolución, de varias toneladas — el aparato fue hasta la pieza, porque ella no puede salir del museo. En paralelo, una técnica de iluminación variable fotografió las superficies de modo de realzar letras grabadas casi invisibles a simple vista.
La tomografía separó las capas que la radiografía de Price apilaba, e hizo dos cosas. Contó dientes con una precisión que antes no existía, lo que permitió reconstruir el tren de engranajes de la parte trasera. Y reveló texto: el mecanismo estaba cubierto de inscripciones, en griego, en las placas y en las puertas de la caja, la mayor parte escondida bajo la costra. Se leyeron miles de caracteres, en fragmentos de frases, que funcionan como un manual de uso y una leyenda de los diales.
Así fue como los trabajos publicados en Nature en 2006 y 2008 describieron dos de las soluciones más ingeniosas del aparato. La primera: un par de engranajes superpuestos, unidos por un perno que corre en una ranura, hacía que la aguja de la Luna acelerara y desacelerara a lo largo del mes — la forma mecánica de representar la velocidad variable de la Luna en el cielo, la misma que describía la teoría lunar de Hiparco en el siglo II antes de Cristo. La segunda: los nombres de los meses en el dial trasero eran de un calendario de tipo corintio, y un dial menor contaba los años de los grandes juegos griegos.
En 2016, el equipo publicó, en un número entero de la revista Almagest, la edición completa de las inscripciones conocidas. Entre ellas hay un pasaje de la tapa frontal que enumera períodos de los planetas — con los números 462 y 442, ligados a ciclos de Venus y de Saturno. Es la prueba textual de que el frente mostraba, de alguna forma, los cinco planetas visibles a simple vista. Los engranajes que lo harían no sobrevivieron.
03Lo que calculaba: lo leído y lo reconstruido
Esta es la distinción que más se pierde cuando el mecanismo se vuelve titular. Hay funciones que están en las piezas — grabadas en texto, o demostradas por engranajes que existen. Y hay funciones que están en las reconstrucciones, por buenas razones, pero sin la pieza para comprobarlo.
Leído en las piezas
- Ciclo metónico. El gran dial superior trasero es una espiral de cinco vueltas dividida en 235 meses lunares — el intervalo que casi coincide con 19 años solares, base para conciliar el calendario lunar y el solar. Los nombres de los meses están grabados en las celdas.
- Saros y predicción de eclipses. El dial inferior es una espiral de 223 meses, el ciclo de repetición de los eclipses. En 51 de las celdas hay signos que indican eclipse de Sol o de Luna, con hora.
- Exeligmos y ciclo de Calipo. Diales menores corrigen el tercio de día que sobra en el saros y cuentan el ciclo de 76 años.
- Los juegos. Un dial de cuatro sectores lleva los nombres de los Ístmicos, Olímpicos, Nemeos y Píticos, más dos festivales menores — los de Dodona y las Haleia de Rodas. Es la única aguja que gira en sentido contrario.
- Sol y Luna en el zodíaco, y la fase de la Luna. En el frente, los signos y un anillo de días. La Luna tenía su velocidad variable gracias al perno en la ranura, y una esfera mitad clara y mitad oscura mostraba la fase.
Reconstruido, con base sólida pero sin el engranaje
- Los cinco planetas. Las inscripciones dicen que estaban allí; el mecanismo que los movía se perdió. Existen varios esquemas propuestos, coherentes con el texto, y ninguno confirmable por la pieza.
- El "Sol verdadero". Una aguja que mostrara la velocidad variable del Sol, como la de la Luna. Es plausible por la lógica del proyecto; no hay prueba material.
- El engranaje dracónico. El ciclo que define si una Luna nueva se convierte en eclipse. El grupo de Voulgaris, Mouratidis y Vossinakis propone un engranaje para él; es una propuesta.
En marzo de 2021, el equipo de Tony Freeth, en el University College London, publicó en Scientific Reports la reconstrucción más completa de la cara frontal: un cosmos de anillos concéntricos con los planetas, el Sol, la Luna y los nodos lunares, cada uno en un anillo, movidos por trenes de engranajes compactos y coherentes con los números de la inscripción y con las piezas que quedaron en el fragmento D. El propio equipo abre el artículo recordando que solo un tercio del original sobrevivió. Es el mejor modelo disponible, y es un modelo — los mismos autores dicen que el próximo paso es construirlo para ver si funciona.
04La fecha que nadie cierra
El naufragio es el punto firme. Las ánforas, la cerámica y las monedas recogidas en el sitio — incluidas las que encontró el equipo de Jacques Cousteau en la década de 1970 — sitúan el hundimiento hacia el 70 a 60 antes de Cristo. El mecanismo es necesariamente anterior. Cuánto anterior, es donde las fuentes divergen, y este dossier registra las versiones sin elegir:
- Hacia 150 a 100 a.C. — estimación de los primeros trabajos de la tomografía, por la forma de las letras de las inscripciones.
- Hacia 205 a.C. — propuesta de Christián Carman y James Evans, en 2014, a partir de los eclipses del dial del saros: el patrón coincide con un ciclo que empieza poco después de la Luna nueva del 28 de abril de 205 a.C. Freeth llegó a una fecha inicial cercana.
- Una generación antes del naufragio — Paul Iversen, en 2017, por el análisis del calendario y de los juegos, sostiene que este ejemplar se hizo poco antes del siglo I a.C., tal vez para un cliente del Epiro.
- Hacia 87 a.C. — datación más tardía que aparece en la literatura de divulgación.
- 23 de diciembre de 178 a.C. — propuesta del grupo de Voulgaris, en 2022, para la fecha de calibración inicial; otros autores prefieren 204 a.C.
Hay una trampa en esa lista. La fecha de partida del ciclo no es la fecha de fabricación. Un dial de eclipses puede haberse calculado a partir de una época antigua y grabado décadas después, así como un almanaque puede empezar la cuenta en un año que ya pasó. Parte de la divergencia es sobre hechos; parte es sobre lo que mide cada fecha.
Y hay un dato nuevo que conviene no leer mal. En la campaña de 2025, la madera del casco recuperada en el sitio recibió una datación preliminar hacia el 235 a.C. Eso habla del árbol, no del naufragio: los barcos se construían y reparaban con madera cortada antes, y se usaban durante décadas.
05El anillo de 354 días
Durante un siglo, el anillo exterior del frente se leyó como un calendario solar egipcio de 365 días, porque tiene nombres de meses egipcios transcritos en griego. Debajo de él, en un canal, hay una hilera de pequeños agujeros donde encajaba el anillo. Solo sobrevivió un tramo, y la pregunta era cuántos agujeros había en el círculo completo.
En 2020, Chris Budiselic y colegas midieron la posición de los agujeros en las imágenes de tomografía y concluyeron que el número más probable era 354 — la duración de un año lunar, no solar. Después, dos grupos rehicieron la cuenta con métodos estadísticos distintos: Graham Woan y Joseph Bayley, de la Universidad de Glasgow, en 2024, llegaron a 354 o 355 y consideraron 365 inverosímil; Malin y Dickens llegaron a una estimación en torno a 352, con un margen que incluye 354 y deja a 365 con una probabilidad inferior a una en diez mil. Si la lectura se sostiene, el anillo era un calendario lunar con nombres egipcios — una combinación rara, que cambia la forma de imaginar el uso diario del aparato.
La consecuencia mecánica todavía se está diseñando. En marzo de 2026, un estudio de Jian-Liang Lin en la revista Results in Engineering propuso tres esquemas de engranajes capaces de mover una aguja sobre un anillo de 354 divisiones. Son soluciones de ingeniería compatibles con las piezas, no hallazgos de piezas nuevas.
06Descubierto ayer: lo que cambió en 2025 y 2026
La pregunta incómoda: ¿funcionaba?
En abril de 2025, Esteban Szigety y Gustavo Arenas, de Argentina, publicaron como preprint una simulación del efecto de los dientes triangulares y de las imprecisiones de fabricación sobre las agujas. La conclusión es cautelosa y fue mal resumida en muchos titulares: la forma triangular, por sí sola, casi no genera error; el problema son las imprecisiones medidas en estudios anteriores, que, si fueran reales, harían que los engranajes se trabaran o se saltaran. Los propios autores escriben que las dos salidas posibles son "nunca funcionó" o "sus errores reales eran menores que los reportados" (traducción nuestra) — y dan razones para preferir la segunda, porque las medidas provienen de piezas deformadas por dos mil años de corrosión. La idea de que el mecanismo sería un "juguete" circuló en la prensa; no es la conclusión del trabajo.
El casco, por primera vez
El sitio sigue en excavación. Desde 2014, la Eforía de Antigüedades Subacuáticas de Grecia trabaja allí con buceo técnico, fotogrametría y robots, y desde 2021 con la Escuela Suiza de Arqueología en Grecia. En 2016 se recuperaron huesos humanos de un tripulante. En la campaña del 23 de mayo al 20 de junio de 2025, anunciada por el Ministerio de Cultura griego en julio, el equipo izó por primera vez un tramo articulado del casco — tres tablones unidos a una pieza transversal —, además de ánforas de Quíos, un mortero de cerámica y la base de una estatua de mármol. Ningún fragmento nuevo del mecanismo apareció hasta la campaña de 2025.
El engranaje de los eclipses, revisado
En agosto de 2026 salió un estudio en el volumen 17 de la revista Almagest, especializada en historia de la ciencia: Aristeidis Voulgaris, Christophoros Mouratidis y Andreas Vossinakis revisan el engranaje dracónico que falta en el mecanismo. Tienen en cuenta la deformación y el encogimiento de las piezas después de dos milenios en el mar, y sostienen que, con ese engranaje, cada uno de los eclipses del dial — los conservados y los perdidos — puede recalcularse por la alineación de tres agujas. La conclusión que sacan es fuerte: los eclipses grabados habrían sido calculados mecánicamente, y no copiados de observaciones. Es una tesis de un grupo, publicada con revisión por pares, que otros investigadores todavía van a discutir.
07Las lecturas, de la más sobria a la más improbable
Un instrumento griego de astronomía, de una tradición que se perdió
Es la lectura que imponen las piezas. El texto está en griego; los meses son de un calendario griego; los ciclos son los de la astronomía babilónica que los griegos heredaron; la irregularidad de la Luna sigue la teoría de Hiparco. Y no está solo en el registro escrito: Cicerón, en el siglo I a.C., describe esferas mecánicas atribuidas a Arquímedes y a Posidonio, que mostraban el movimiento del Sol, de la Luna y de los planetas.
Lo extraordinario es la supervivencia, no la existencia. El bronce se reutilizaba; un aparato así, fuera de un naufragio, habría sido fundido. La calidad del trabajo sugiere talleres con práctica — y por lo tanto otros aparatos, que no llegaron hasta nosotros.
Rodas, Corinto o Siracusa: de dónde vino
El calendario corintio llevó a la hipótesis de una colonia de Corinto — Siracusa, la ciudad de Arquímedes, llegó a proponerse, y luego se descartó para este calendario específico en 2017. La teoría lunar y la presencia de los juegos de Rodas apuntan a la escuela de Hiparco y de Posidonio en Rodas. Los juegos de Dodona y los nombres de los meses sugieren un cliente del Epiro. Una lectura conciliadora dice que el proyecto puede ser rodio y el ejemplar, encargado para el noroeste de Grecia. Ninguna prueba lo decide.
Un dial planetario completo en el frente
Las inscripciones piden los cinco planetas, y la reconstrucción de 2021 muestra que caben en el espacio disponible con engranajes del tipo que la pieza ya usa. Pero ninguno de los engranajes planetarios sobrevivió, y hay más de un esquema compatible con el texto. Es la brecha entre "estaba allí" y "funcionaba así".
Nunca funcionó bien
Es la lectura extrema del estudio de 2025 sobre tolerancias. Depende de que los errores de fabricación medidos en las piezas corroídas sean los errores originales — algo de lo que los propios autores dudan. Un aparato con inscripciones de uso, agujas, manual y ajustes de calendario se hizo para ser usado; si era preciso, y cuánto, es una pregunta legítima.
Tecnología alienígena o de una civilización perdida
El mecanismo es una de las piezas favoritas de la literatura del "artefacto fuera de su tiempo", y el argumento es siempre el mismo: demasiado complejo para la época. Las piezas dicen lo contrario. Los dientes son triangulares y desiguales, cortados a mano; el metal es bronce común; los ciclos son los de la astronomía de la época, con los errores de la época; el texto es griego, con nombres de festivales griegos. No hay un solo elemento que no se explique por el conocimiento helenístico documentado.
Lo que el mecanismo derriba no es la historia: es la idea de que los griegos solo teorizaban y no construían. Muestra una tradición mecánica real que desapareció y solo reaparece, con una complejidad comparable, en los relojes astronómicos de la Europa del siglo XIV.
08Cronología
- ≈ 205 – 87 a.C.Intervalo de las fechas propuestas para el diseño, la calibración o la construcción del mecanismo. Las fuentes divergen.
- ≈ 70 – 60 a.C.El barco se hunde junto a Anticitera, cargado de estatuas, cerámica, vidrio, monedas — y el mecanismo.
- primavera de 1900Buzos de esponjas de Simi, con el capitán Dimitrios Kontos, hallan el naufragio al refugiarse del mal tiempo.
- 1900 – 1901Operación de rescate con la Marina griega. Un buzo muere y dos quedan paralizados. El mecanismo sale del mar en 1901.
- 17 de mayo de 1902Valerios Stais advierte una rueda dentada en uno de los pedazos, en el Museo Arqueológico Nacional.
- 1959Derek de Solla Price llama al objeto "computadora griega antigua" (traducción nuestra) en un artículo de divulgación.
- 1971Price y Charalampos Karakalos radiografían los fragmentos con rayos gamma y rayos X.
- 1974Sale Gears from the Greeks, el primer esquema detallado del tren de engranajes.
- 1976El equipo de Jacques Cousteau vuelve al naufragio y recoge, entre otras cosas, monedas usadas en la datación.
- 2005El Antikythera Mechanism Research Project hace la tomografía de rayos X y las imágenes de superficie en Atenas.
- 2006 y 2008Artículos en Nature: el perno en la ranura que reproduce la velocidad variable de la Luna; el calendario de tipo corintio y el dial de los juegos.
- 2014Carman y Evans proponen 205 a.C. como época de partida del dial del saros. Comienza la nueva serie de inmersiones en el sitio.
- 2016Edición completa de las inscripciones en la revista Almagest. Se recuperan en el naufragio huesos humanos de un tripulante.
- 2020Budiselic y colegas cuentan los agujeros bajo el anillo del calendario: 354, un año lunar.
- marzo de 2021El equipo de Tony Freeth, en el UCL, publica la reconstrucción del frente en Scientific Reports.
- 2024Woan y Bayley, en Glasgow, rehacen el conteo de los agujeros por otro método: 354 o 355. Un tercer análisis, de Malin y Dickens, se acerca a 352. El 365 queda prácticamente descartado.
- abril de 2025Szigety y Arenas publican el preprint sobre dientes triangulares y tolerancias.
- mayo – junio de 2025Una campaña en el naufragio recupera, por primera vez, un tramo articulado del casco.
- marzo de 2026Jian-Liang Lin propone, en Results in Engineering, tres esquemas de engranajes para el anillo de 354 divisiones.
- agosto de 2026Voulgaris, Mouratidis y Vossinakis publican en Almagest la revisión del engranaje dracónico y la tesis de que los eclipses del dial se calcularon mecánicamente.
09Lo que sigue abierto
Quién lo hizo, dónde y cuándo. Hay tres candidatas fuertes para el origen y un intervalo de más de un siglo para la fecha, y parte de la divergencia viene de que cada fecha mide una cosa distinta — época de partida de un ciclo, forma de las letras, calendario de un cliente.
Cómo era el frente. Los planetas estaban allí, dice el texto. La forma en que se movían es reconstrucción, y hay más de una que respeta los números. Lo mismo vale para la aguja del Sol verdadero y para el engranaje dracónico.
Qué tan bien funcionaba. Depende de cuánto de la imprecisión medida hoy es corrosión y cuánto es fabricación — una pregunta que solo una réplica hecha con los métodos de la época, y no con máquinas modernas, puede empezar a responder.
Si hay más piezas en el fondo. El fragmento F se halló en 2005 en una caja del propio museo, no en el mar. El sitio sigue en excavación, y un segundo cargamento a unos doscientos metros todavía no se ha explicado. Un pedazo nuevo del mecanismo resolvería disputas que el texto y la tomografía no logran resolver.
10Preguntas frecuentes
¿Qué es el mecanismo de Anticitera?
Es una calculadora astronómica griega de bronce, con engranajes, recuperada en 1901 de un barco que se hundió junto a la isla de Anticitera hacia el 70 a 60 antes de Cristo. Quedan 82 fragmentos y 30 engranajes, cerca de un tercio del aparato original.
¿Cómo funciona el mecanismo de Anticitera?
Se giraba una manivela, y los engranajes transformaban el avance de los días en posiciones y ciclos: el Sol y la Luna en el zodíaco, la fase de la Luna, el ciclo metónico, el saros de los eclipses y los años de los juegos griegos. La “programación” entera está en el conteo de dientes. Los planetas estaban allí, según las inscripciones, pero los engranajes que los movían se perdieron y son reconstrucción.
¿Quién inventó el mecanismo de Anticitera?
No se sabe. La teoría lunar sigue la de Hiparco, y las hipótesis de origen apuntan a Rodas, a una colonia de Corinto o a un cliente del Epiro; Cicerón describe esferas mecánicas atribuidas a Arquímedes y a Posidonio. Ninguna prueba lo decide.
¿De qué época es el mecanismo de Anticitera?
Es anterior al naufragio, de hacia el 70 a 60 a.C. Cuánto anterior, las fuentes divergen: las propuestas van de hacia 205 a 87 a.C., y parte de la divergencia viene de que cada fecha mide una cosa distinta — época de partida de un ciclo, forma de las letras o calendario.
¿Dónde está el mecanismo de Anticitera hoy?
En el Museo Arqueológico Nacional, en Atenas, adonde fue llevado después del rescate. La pieza no puede salir del museo: en 2005, fue el tomógrafo el que fue hasta ella.
11Fuentes consultadas
Este dossier es un texto propio. Las fuentes de abajo se consultaron para verificar fechas, medidas y atribuciones; ninguna fue reproducida.
- Entradas enciclopédicas consolidadas sobre el mecanismo y sobre el naufragio de Anticitera — hallazgo, fragmentos, diales, propuestas de datación.
- Price, D. J. de S. — Gears from the Greeks: The Antikythera Mechanism, a Calendar Computer from ca. 80 B.C. Transactions of the American Philosophical Society, 1974.
- Freeth, T. et al. — Decoding the ancient Greek astronomical calculator known as the Antikythera Mechanism. Nature, 2006.
- Freeth, T. et al. — Calendars with Olympiad display and eclipse prediction on the Antikythera Mechanism. Nature, 2008.
- Carman, C.; Evans, J. — sobre la época de partida del dial del saros. Archive for History of Exact Sciences, 2014.
- Jones, A.; Bitsakis, Y. et al. — edición de las inscripciones del mecanismo. Almagest, vol. 7, 2016.
- Iversen, P. — el calendario del mecanismo y el Epiro. Hesperia, 2017.
- Freeth, T.; Higgon, D.; Dacanalis, A.; MacDonald, L.; Georgakopoulou, M.; Wojcik, A. — A Model of the Cosmos in the ancient Greek Antikythera Mechanism. Scientific Reports, 12 de marzo de 2021.
- Budiselic, C. et al. — conteo de los agujeros del anillo del calendario, 2020; Woan, G.; Bayley, J. — An improved calendar ring hole-count for the Antikythera mechanism, 2024; Malin, D.; Dickens, J. — estimación independiente del número de agujeros.
- Szigety, E. G.; Arenas, G. F. — The Impact of Triangular-Toothed Gears on the Functionality of the Antikythera Mechanism. Preprint, abril de 2025.
- Ministerio de Cultura de Grecia y Escuela Suiza de Arqueología en Grecia — resultados de la campaña de 2025 en el naufragio de Anticitera, julio de 2025.
- Lin, J.-L. — New reconstruction designs based on the Re-decrypt calendar dial on the front plate of Antikythera mechanism. Results in Engineering, vol. 29, marzo de 2026.
- Voulgaris, A.; Mouratidis, C.; Vossinakis, A. — Revising the Draconic Gearing of the Antikythera Mechanism, the Eclipse Events of the Saros Spiral, and Their Classification. Almagest, vol. 17, n. 1, 2026.