Dossier 020
Dossier 020 · Archivo Sellado · Caso abierto

Kryptos — el texto que la CIA no leyó

Desde 1990, una lámina de cobre recortada en letras está en el patio interior de la agencia de espionaje más conocida del mundo. Tres de los cuatro mensajes cayeron en menos de diez años. El cuarto tiene 97 caracteres, fue hallado por casualidad en un archivo, vendido por casi un millón de dólares y guardado bajo llave otra vez, y sigue sin haber sido descifrado.

Dónde
Sede de la CIA, Langley, Virginia
Inaugurada
3 de noviembre de 1990
Autor
Jim Sanborn, con Ed Scheidt
Texto cifrado
869 caracteres, en cuatro secciones
Resueltas
K1, K2 y K3 (1992–1999)
Sin resolver
K4 — 97 caracteres

A fines de los años 1980, la CIA amplió su sede de Langley, en Virginia, con un segundo gran edificio, y reservó parte del presupuesto para arte en el terreno, como hacen muchas obras públicas estadounidenses. El escultor de Washington Jim Sanborn, nacido en 1945, ganó el encargo en 1988, por 250 mil dólares. Propuso una obra sobre el propio oficio de la casa: reunir información, esconder información, revelar información.

El resultado quedó listo en 1990 y se inauguró el 3 de noviembre, en la esquina noroeste del patio del Nuevo Edificio Sede, del lado de afuera de la cafetería. Se llama Kryptos, "oculto" en griego. Quien trabaja allí pasa junto a ella cada día. Quien no trabaja no entra: el patio está dentro de una de las áreas más vigiladas de los Estados Unidos. Por eso este dossier está en el pilar Archivo Sellado. La obra es pública solo en el sentido de que su texto fue fotografiado y circula; el lugar, no.

La escultura Kryptos en el patio de la sede de la CIA: una lámina vertical de cobre verdoso, curvada en S, recortada entera en letras, apoyada sobre una losa de piedra rojiza, con un tronco de madera petrificada detrás y edificios de vidrio al fondo
Archivo — Kryptos en el patio del Nuevo Edificio Sede de la CIA, poco después de su instalación. La lámina curva lleva el texto cifrado a la izquierda y una tabla de alfabetos a la derecha; delante, la losa de granito rojo; detrás, el tronco de madera petrificada. Foto cedida por Jim Sanborn, 1991, CC BY-SA 3.0 (permiso del autor registrado en Wikimedia), vía Wikimedia Commons.

01El escultor y el criptógrafo

Sanborn no era criptógrafo. Para cifrar el texto, la agencia lo puso en contacto con Edward Scheidt, que dirigía el Centro Criptográfico de la CIA y se jubilaba en 1989. Scheidt le enseñó al escultor sistemas de cifrado clásicos, "desde César" (traducción nuestra), en palabras de Sanborn, y el escultor eligió algunos. Los dos acordaron compartimentar el trabajo: los mensajes en claro los escribió Sanborn, y el cifrado final también lo hizo él. Scheidt conoce los métodos; no se sabe si conoce el texto completo de la cuarta parte. En su momento, Scheidt calificó la dificultad con un nueve en una escala de diez y calculó que el conjunto caería en cinco a diez años.

La pieza central es una pantalla de cobre en forma de S, que recuerda una hoja saliendo de una impresora, perforada letra por letra. Alrededor, Sanborn puso agua, plantas, granito rojo y verde, cuarzo blanco y el tronco de madera petrificada. Afuera de la entrada del edificio nuevo hay más elementos: losas de granito con placas de cobre entre ellas, donde se leen frases en código Morse, y una rosa de los vientos grabada que apunta a una piedra magnética. Nadie ha demostrado que esas piezas ayuden a descifrar el cuarto mensaje, pero forman parte de la obra.

869 Caracteres en el lado cifrado de la pantalla: 865 letras y cuatro signos de interrogación.
4 Secciones, llamadas K1 a K4, cada una con un método o una clave distinta.
97 Caracteres del K4, la única parte que nunca fue descifrada públicamente.
24 Letras del K4 que el propio Sanborn ya entregó como pistas, entre 2010 y 2020.

02Lo que está grabado

La pantalla tiene dos mitades. La de la derecha es una tabla de 26 alfabetos desplazados, una herramienta del tipo usado en el cifrado de Vigenère, armada sobre un alfabeto que empieza con la palabra KRYPTOS y sigue con las letras restantes. Es la pista más burda de la obra, y es verdadera: las dos primeras secciones se cifraron con ese alfabeto.

La mitad de la izquierda es el texto cifrado, sin separación visible entre las secciones. Hoy se sabe cómo se divide. El K1 y el K2 usan el cifrado de Vigenère con el alfabeto KRYPTOS y dos palabras clave, PALIMPSEST y ABSCISSA. El K3 es una transposición: las letras correctas están ahí, fuera de orden. El K4 ocupa las últimas líneas, y aquí el método cambia de naturaleza: Sanborn y Scheidt dijeron, en entrevistas, que hubo un cambio deliberado de metodología en la última parte.

El K4, tal como está en la pantalla OBKRUOXOGHULBSOLIFBBWFLRV
QQPRNGKSSOTWTQSJQSSEKZZWA
TJKLUDIAWINFBNYPVTTMZFPKW
GDKZXTJCDIGKUHUAUEKCAR
Son 97 letras. Las cuatro pistas de Sanborn están en las posiciones 22 a 25 (FLRV), 26 a 34 (QQPRNGKSS), 64 a 69 (NYPVTT) y 70 a 74 (MZFPK). La transcripción es texto, reproducido aquí como cartela, y no una fotografía de la obra.

También hay errores, y forman parte de la leyenda. El texto descifrado trae IQLUSION en lugar de illusion, UNDERGRUUND en lugar de underground y DESPARATLY en lugar de desperately; la propia palabra clave aparece cifrada como PALIMPCEST en un tramo de la tabla. Sanborn dice que los errores de ortografía son intencionales, y que buena parte de lo que hace está llena de errores a propósito. Si alguno de ellos es una pista para el K4, nadie lo ha demostrado.

Un error, sin embargo, no fue intencional. En abril de 2006, Sanborn admitió que había olvidado una letra S al recortar el K2. La falta cambiaba el final del mensaje: el tramo leído durante siete años como ID BY ROWS pasó a ser X LAYER TWO, "capa dos". Observó que, con unas 1.800 letras recortadas a mano en el metal, un error no tenía arreglo una vez hecho.

03Tres secciones caen, y quién llegó primero

La primera solución no fue pública, y por eso la historia de quién descifró qué tiene tres versiones que conviene mostrar lado a lado.

  • NSA, 1992–1993. Un equipo pequeño de la Agencia de Seguridad Nacional, dirigido por Ken Miller y con Dennis McDaniels, resolvió K1, K2 y K3 a fines de 1992, según los relatos posteriores. La agencia solo dijo, en marzo de 2000, que funcionarios suyos habían resuelto las tres partes. En 2013, una solicitud por la Ley de Libertad de Información, hecha por la investigadora Elonka Dunin, liberó documentos que fechan la solución completa en junio de 1993. Las dos fechas describen el mismo trabajo, en fases distintas.
  • David Stein, CIA, 1998. Un analista de la propia CIA descifró las tres partes con lápiz y papel, sin computadora, y publicó el resultado en una revista interna de la comunidad de inteligencia. El público solo se enteró en julio de 1999.
  • Jim Gillogly, 1999. Un científico de la computación del sur de California resolvió las tres partes con ayuda de una computadora y lo anunció en junio de 1999. Fue la primera solución divulgada fuera del gobierno: su anuncio fue lo que llevó a la CIA a revelar el trabajo de Stein.

Con cualquier criterio, la primera solución es de la NSA, y la primera pública es de Gillogly. Ninguno de ellos avanzó sobre el K4, y el propio Gillogly pasó a ser uno de los estudiosos más citados de la cuarta parte.

04Lo que dicen las tres primeras

K1 es una frase breve y poética sobre la frontera entre el sombreado sutil y la ausencia de luz, donde vive "el matiz de la iqlusión" (traducción nuestra). No informa nada; anuncia el tono.

K2 es la parte que más alimenta la especulación. Habla de algo totalmente invisible, de información transmitida por el campo magnético de la Tierra y enterrada en un lugar desconocido, pregunta si Langley lo sabe y dice que solo "WW" conoce el lugar exacto; lectura común: William Webster, el director de la CIA que inauguró la obra. Termina con coordenadas geográficas que, leídas con un sistema de referencia moderno, caen a unos 50 metros al sureste de la propia escultura, en los terrenos de la sede, y con aquellas palabras corregidas en 2006, "capa dos".

K3 es una paráfrasis, con ortografía alterada, del relato de Howard Carter sobre el 26 de noviembre de 1922, cuando abrió una pequeña brecha en la puerta de la tumba de Tutankamón, acercó una vela y, cuando le preguntaron si veía algo, respondió que sí. La elección no es gratuita: es la escena más famosa de la arqueología sobre mirar, por primera vez, lo que estaba escondido detrás de una pared.

Fotografía en blanco y negro: Howard Carter, arrodillado, abre las puertas de un santuario dorado cubierto de jeroglíficos dentro de la tumba de Tutankamón, observado por dos hombres
Archivo — Howard Carter, arrodillado, con un trabajador egipcio y Arthur Callender, abre las puertas de los santuarios de la cámara funeraria de Tutankamón. La foto es de enero de 1924, un año después de la escena parafraseada en el K3; es de la misma tumba y del mismo equipo. Fotografía de Harry Burton, 1924, dominio público, vía Wikimedia Commons (recorte vertical).

05Las pistas del autor

Veinte años después de la inauguración, sin solución a la vista para el K4, Sanborn empezó a entregar fragmentos del texto en claro, siempre con la posición exacta. Cada pista reduce el espacio de búsqueda, y ninguna alcanzó.

  • noviembre de 2010Al New York Times, con motivo de los 20 años de la obra: las letras 64 a 69, NYPVTT, se descifran como BERLIN.
  • noviembre de 2014También al Times: las letras 70 a 74, MZFPK, son CLOCK. Juntas, BERLIN CLOCK. En 2025, Sanborn confirmó que la referencia es el reloj mundial de Berlín.
  • 29 de enero de 2020Las letras 26 a 34, QQPRNGKSS, son NORTHEAST.
  • agosto de 2020Las letras 22 a 25, FLRV, son EAST. Queda, en secuencia, EAST NORTHEAST: una dirección de brújula.
El reloj mundial de Alexanderplatz, en Berlín, de noche: una columna con un cilindro de paneles con nombres de ciudades y las horas, coronado por una estructura metálica de órbitas en movimiento
Archivo — el reloj mundial Urania, en Alexanderplatz, en Berlín, inaugurado en 1969 en el lado oriental de la ciudad. Es el "reloj de Berlín" que Sanborn asoció a las palabras BERLIN CLOCK del K4. Foto Diego Delso, 2016, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons (reducida).
Lo que las pistas permiten, y lo que no Con 24 letras conocidas en posiciones fijas, cualquier método candidato puede ponerse a prueba: si no transforma esas letras cifradas en esas letras en claro, es incorrecto. Eso descartó miles de propuestas. Pero saber parte del texto no revela el método, porque Sanborn y Scheidt dijeron que el K4 tiene capas, y el propio K2 habla de una "capa dos".

06Hallado en el archivo, vendido en subasta

El giro que trae este dossier al presente empieza en agosto de 2025. A punto de cumplir 80 años, Sanborn anunció que pondría a la venta, a través de la casa de subastas estadounidense RR Auction, su archivo personal sobre la obra, incluida la solución del K4 y el sistema de cifrado. En una carta, explicó que ya no tenía recursos físicos, mentales ni económicos para seguir siendo el guardián del secreto, y reconoció que la decisión molestaría a mucha gente.

Mientras se preparaba la subasta, ocurrió lo imprevisto. El 3 de septiembre de 2025, el escritor Jarett Kobek y el periodista y dramaturgo Richard Byrne fueron a los Archivos de Arte Estadounidense del Smithsonian, en Washington, donde Sanborn había depositado documentos de su carrera unos dos años antes. Entre ellos había cinco páginas de texto revuelto que el escultor preparó en 1990 para mostrar al área de historia de la CIA que el mensaje no tenía nada de ofensivo: frases cortadas en tiras y vueltas a armar fuera de orden. Con las pistas públicas, los dos reconstruyeron el texto en claro del K4. Sanborn confirmó que era correcto. El caso salió en el New York Times el 16 de octubre de 2025.

Lo que vino después es la parte menos conocida. El Smithsonian restringió el acceso a ese material hasta 2075. Kobek y Byrne rechazaron un acuerdo de confidencialidad con pago, dijeron que no piensan divulgar el texto y fueron advertidos por abogados de que la divulgación podría acarrear un juicio. Los dos insisten en un punto que este dossier considera central: encontraron el texto, no rompieron el cifrado. El método —cómo las 97 letras en claro se convirtieron en las 97 letras del cobre— sigue siéndoles desconocido.

La subasta cerró el 20 de noviembre de 2025. La estimación era de 300 mil a 500 mil dólares; el lote se vendió por 962.500 dólares, a un comprador anónimo. Incluía el texto en claro del K4 manuscrito, los sistemas de cifrado, versiones alternativas de 1988, las páginas revueltas mostradas a la CIA y una tarde con el artista para explicarlo de principio a fin. Sanborn dijo esperar que el comprador mantuviera en secreto la cuarta parte.

El 12 de junio de 2026, el comprador apareció: Paradigm, una firma de inversiones en criptomonedas y tecnología. Anunció que no leyó la respuesta y que no piensa leerla. Según la propia empresa, Sanborn escribió el texto en claro en una computadora nueva, que calculó a partir de él una huella digital criptográfica unidireccional (un hash SHA-256) y la convirtió, con una clave guardada en un servicio en la nube de Google, en una etiqueta de verificación; el texto no salió del aparato, que fue borrado enseguida. Cualquier persona puede enviar un intento, al costo de un dólar cada uno, y el sistema solo dice si coincide. La empresa también lanzó diez desafíos de práctica, con premios que suman 10 mil dólares, y dice que piensa divulgar en el futuro un K5: un quinto mensaje de 97 caracteres que Sanborn afirma que está ligado al K4.

Dónde está el K4 en octubre de 2026 El texto en claro existe y lo conocen Sanborn y los dos periodistas; el método, Sanborn y Ed Scheidt. La empresa dueña del archivo dice no conocer ni lo uno ni lo otro. Ninguna solución criptográfica pública —alguien que parta del cobre y llegue al texto por un método demostrable— fue confirmada hasta octubre de 2026.
Vista aérea de la sede de la CIA en Langley: edificios bajos y anchos de concreto y vidrio rodeados de bosque, con grandes estacionamientos a la derecha y al fondo
Archivo — la sede de la CIA en Langley, vista desde lo alto. El edificio original, de 1961, está adelante; el Nuevo Edificio Sede, de 1988, con las dos torres, está detrás, y Kryptos está en el patio entre ambos, demasiado pequeña para verse a esta escala. Fotografía de Carol M. Highsmith, dominio público (Biblioteca del Congreso), vía Wikimedia Commons (reducida).

07Las lecturas, de la más sobria a la más improbable

Peso de la evidenciaAlto

El K4 usa un método distinto, en capas, que nadie ha reconstruido

Es lo que dicen sus dos creadores y lo que confirman los hechos: las técnicas que abrieron K1 a K3 no abren el K4, y las 24 letras de pista descartan las variantes simples de Vigenère y de transposición. Scheidt habló de una técnica de "enmascaramiento" (masking) aplicada antes del cifrado, para esconder el patrón del texto. Lo que no se sabe es la receta.

Peso de la evidenciaMedio

El texto del K4 habla de Berlín, del Muro y de una dirección

Las palabras conocidas —EAST NORTHEAST, BERLIN CLOCK—, la confirmación de que el reloj es el de Alexanderplatz, en el antiguo Berlín Oriental, y la fecha —el Muro cayó un año antes de la inauguración— llevan a muchos estudiosos a leer allí un texto sobre el fin de la Guerra Fría. Es una lectura del contenido, no del cifrado, y queda incompleta sin las otras 73 letras.

Peso de la evidenciaBajo

La clave está en los otros elementos de la obra

Las coordenadas del K2, la rosa de los vientos, la piedra magnética y las frases en Morse de la entrada sugieren a muchos aficionados que la solución exige estar físicamente en Langley. No hay demostración de que alguna de esas piezas entre en el método de cifrado.

Peso de la evidenciaBajo

El hallazgo de 2025 "resolvió" Kryptos

Fue el titular de muchos medios, y los propios descubridores lo rechazan. Recuperaron el texto en claro a partir de borradores revueltos; no rehicieron el camino del cobre al texto. Para la criptografía, el problema que plantea la obra sigue en pie.

Peso de la evidenciaNula

Un mensaje secreto de la propia CIA, plantado en la escultura

El texto es de Sanborn, no de la agencia. La CIA no recibió la solución: lo que el escultor mostró en 1990 fueron las páginas revueltas, hechas justamente para probar que el mensaje no era ofensivo sin revelarlo entero.

08Cronología

  • 1988La CIA encarga la obra a Jim Sanborn, por 250 mil dólares. Ed Scheidt, del Centro Criptográfico, le enseña los sistemas de cifrado.
  • 1989Scheidt se jubila de la dirección del Centro Criptográfico. En noviembre cae el Muro de Berlín.
  • 3 de noviembre de 1990Kryptos se inaugura en el patio del Nuevo Edificio Sede, en Langley.
  • fines de 1992 – junio de 1993Un equipo de la NSA resuelve K1, K2 y K3, sin divulgarlo.
  • 1998David Stein, analista de la CIA, resuelve las tres partes con lápiz y lo publica en una revista interna.
  • junio de 1999Jim Gillogly anuncia públicamente la solución de K1 a K3, hecha con computadora.
  • julio de 1999La CIA revela la solución de Stein.
  • marzo de 2000La NSA dice que funcionarios suyos ya habían resuelto las tres partes.
  • abril de 2006Sanborn revela la letra olvidada en el K2: el final pasa a ser X LAYER TWO.
  • noviembre de 2010Primera pista del K4: BERLIN.
  • 2013Documentos de la NSA liberados a pedido de Elonka Dunin fechan la solución en junio de 1993.
  • noviembre de 2014Segunda pista: CLOCK.
  • 29 de enero de 2020Tercera pista: NORTHEAST.
  • agosto de 2020Cuarta pista: EAST.
  • agosto de 2025Sanborn anuncia la subasta del archivo y de la solución del K4.
  • 3 de septiembre de 2025Jarett Kobek y Richard Byrne encuentran, en los Archivos de Arte Estadounidense del Smithsonian, las páginas revueltas que llevan al texto en claro.
  • 16 de octubre de 2025El New York Times publica el hallazgo; ese mismo día abre la subasta. El Smithsonian restringe el material hasta 2075.
  • 20 de noviembre de 2025El archivo se vende por 962.500 dólares a un comprador anónimo.
  • 12 de junio de 2026Paradigm se presenta como compradora, lanza un verificador que no revela la respuesta y anuncia que divulgará el K5.

09Lo que sigue abierto

El método del K4. Es la pregunta que la obra planteó en 1990 y que ningún hallazgo de archivo respondió. Una solución de verdad tendrá que mostrar el camino, no solo el destino, y ahora existe un verificador para confirmar el destino.

El texto en claro, públicamente. Está en una caja fuerte digital, en un archivo restringido hasta 2075 y en la memoria de pocas personas. Si se publicará, o cuándo, depende de decisiones de quien lo compró y de quien lo encontró, no de la criptografía.

El K5. Sanborn dice que hay un quinto mensaje, también de 97 caracteres, ligado al K4 y repartido en otras obras suyas. No se había mostrado nada de él hasta octubre de 2026.

Los errores. Qué faltas de ortografía son intencionales, y si alguna de ellas lleva información, solo el autor lo sabe. Hasta hoy, ninguna ha sido demostrada como pista.

Por qué no hay más fotos de la escultura en este dossier Kryptos es obra de un artista vivo, protegida por derechos de autor, y los Estados Unidos no tienen libertad de panorama para esculturas: fotografiar la obra no le da al fotógrafo el derecho de publicarla libremente, aun cuando la foto sea de dominio público. Por eso usamos solo la fotografía cedida por el propio Sanborn bajo licencia libre, y reproducimos el K4 como texto.

10Preguntas frecuentes

¿Qué es Kryptos?

Una escultura de Jim Sanborn inaugurada el 3 de noviembre de 1990 en el patio del Nuevo Edificio Sede de la CIA, en Langley, Virginia. La pieza central es una pantalla de cobre con 869 caracteres cifrados, divididos en cuatro secciones, de K1 a K4. Vea el escultor y el criptógrafo.

¿Kryptos ya fue descifrado?

Tres partes, sí: K1, K2 y K3 fueron resueltas por la NSA en 1992–1993, por David Stein, de la CIA, en 1998, y públicamente por Jim Gillogly en 1999. El K4 no: en 2025 su texto en claro se halló en un archivo, pero el método sigue siendo desconocido, y ninguna solución criptográfica pública fue confirmada hasta octubre de 2026. Vea hallado en el archivo, vendido en subasta.

¿Qué se sabe del K4?

Tiene 97 caracteres y usa un método distinto del de las otras partes, en capas. Sanborn entregó 24 letras como pistas, entre 2010 y 2020: EAST NORTHEAST y BERLIN CLOCK; y el reloj, confirmó en 2025, es el reloj mundial de Berlín. Vea las pistas del autor.

¿Qué dicen los mensajes descifrados de Kryptos?

K1 es una frase poética sobre la frontera entre el sombreado y la ausencia de luz. K2 habla de información enterrada en un lugar desconocido y termina con coordenadas cerca de la propia escultura. K3 parafrasea a Howard Carter abriendo la tumba de Tutankamón. Vea lo que dicen las tres primeras.

11Fuentes consultadas

Este dossier es un texto propio. Las fuentes de abajo se consultaron para verificar fechas, cifras y atribuciones; ninguna fue reproducida.

  • Artículos enciclopédicos consolidados sobre Kryptos, Jim Sanborn y Edward Scheidt: encargo, componentes, métodos de K1 a K3, soluciones, pistas y corrección de 2006.
  • Agencia de Seguridad Nacional (NSA) — documentos sobre la solución de K1 a K3, liberados en 2013 a pedido de Elonka Dunin.
  • The New York Times — reportajes sobre las pistas BERLIN (noviembre de 2010), CLOCK (noviembre de 2014) y NORTHEAST (enero de 2020), y sobre el hallazgo en el Smithsonian (16 de octubre de 2025).
  • Smithsonian Magazine — reportajes sobre las pistas de 2020 y sobre el anuncio de la subasta, 2025.
  • RR Auction — catálogo de la subasta Decoding History (16 de octubre a 20 de noviembre de 2025); nota sobre el resultado; nota "Kryptos K4: Discovered, Not Solved".
  • Puzzculture — The Kryptos Solution is Auctioned Off… But the Mystery is Far From Over!, 16 de diciembre de 2025.
  • Robinson, D.; Huang, M. — Project Kryptos, Paradigm, 12 de junio de 2026, y las páginas del verificador y de la historia de la obra en el mismo sitio.
  • Carter, H.; Mace, A. C. — The Tomb of Tut.ankh.Amen, vol. 1, 1923: el relato parafraseado en el K3.
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