Dossier 003
Dossier 003 · Piedra y Polvo · Abierto

Los nadadores del Sahara — la fecha que nadie midió

En la Cueva de los Nadadores, figuras humanas con los brazos abiertos están pintadas en una pared de arenisca, en uno de los lugares más secos del planeta. Que allí hubo agua es un hecho con radiocarbono. Lo demás — la edad de la pintura, lo que hacen las figuras, si están nadando — es inferencia. Y quien publicó la edad escribió "altamente probable" (traducción nuestra), no "es".

Dónde
Wadi Sura, meseta del Gilf Kebir, Egipto
Hallada en
octubre de 1933
Por
László Almásy, con la expedición XI. DIAFE
Edad atribuida
c. 6500 – 4400 a. C.
Cómo se fechó
por la cerámica del entorno, no por el pigmento
Segunda cueva
11 de mayo de 2002, 10 km al oeste

El Gilf Kebir es un macizo de arenisca que llega a casi 1.100 metros de altitud, en el rincón de Egipto donde la frontera toca Libia. Son dos mesetas que se alzan de forma abrupta en casi todas las direcciones: la superficie queda unos 350 metros por encima de la llanura, detrás de una capa de roca vertical que recorre el borde entero. En toda el área estudiada en Wadi Sura existe un único paso por donde alguien sin práctica de escalada puede subir. No llueve. Para llegar hasta allí hay que atravesar cientos de kilómetros de desierto absoluto, llevando el agua propia. Y en una pared de ese lugar hay decenas de personas pintadas con los brazos abiertos y las piernas dobladas, en la posición exacta de quien está nadando.

La primera reacción de quien lo ve es la misma desde 1933: aquí hubo agua. Esa reacción es correcta, y es la parte fácil. Lo difícil es lo que viene después — cuándo se pintó aquello, quién lo pintó, y si esas figuras de verdad están nadando. Este dossier trata de la distancia entre lo que se midió y lo que se interpretó, porque en el Gilf Kebir esa distancia es grande y casi nadie la menciona.

01Qué es, exactamente

Wadi Sura es el nombre que Almásy dio al área al pie de los acantilados de arenisca del Gilf Kebir. Se traduce como algo así como "valle de las pinturas". No es una cueva: son abrigos rocosos poco profundos, entrantes en la base del paredón — el tipo de saliente bajo el que uno se resguarda del sol, no donde se vive.

Dos de ellos importan, y se confunden con frecuencia porque la prensa trata a ambos como "la cueva de los nadadores":

Wadi Sura I es el abrigo de Almásy, el que se hizo famoso. Es el que tiene los nadadores, y es el que está arruinado.

Wadi Sura II está diez kilómetros al oeste y solo se encontró en 2002. Tiene unas ocho mil figuras aisladas y se la conoce como la cueva de las bestias. Es, en palabras del volumen que la documentó, el sitio de arte rupestre más rico del Desierto Líbico, si no de todo el Sahara.

Diez kilómetros de diferencia Buena parte de las fotos que circulan con la leyenda "cueva de los nadadores" son de la segunda cueva, que está bien conservada y da imágenes bonitas. La primera, la de Almásy, perdió casi toda la superficie pintada. No es un detalle de leyenda: quien compara la imagen de Wadi Sura II con la descripción del estado de Wadi Sura I concluye que se exagera el daño. No se exagera. Son paredes distintas.
Formación de arenisca en domo en Wadi Sura, con aberturas poco profundas en la base donde están los abrigos pintados
Archivo — la roca que guarda el abrigo de los nadadores. Esto es lo que esconde la palabra “cueva”: no hay gruta, hay entrantes poco profundos en la base de un domo de arenisca. El de la izquierda es el de los nadadores (Wadi Sura I); el otro es el de los arqueros, un tercer abrigo que casi nunca entra en la conversación. Foto Roland Unger, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

02Octubre de 1933

László Almásy era un explorador húngaro del desierto — el mismo que, décadas después, se convertiría en personaje de novela y de película, en una versión bastante ficcionalizada. En 1933 guiaba una expedición alemana, la XI. DIAFE, con el etnógrafo Leo Frobenius, su asistente Hans Rhotert y la artista gráfica Elisabeth Charlotte Pauli. El objetivo declarado era otro: mostrarles grabados rupestres que Patrick Clayton había localizado poco antes.

Fue en el camino donde aparecieron los dos grandes abrigos pintados. Almásy registró la reacción, y de ella sale el nombre del sitio: la "sorpresa de ver, en el corazón del Desierto Líbico, imágenes de nadadores" (traducción nuestra de la versión inglesa del volumen de referencia del sitio).

Dos años después, en 1935, la expedición siguiente — la DIAFE XII — volvió y copió las pinturas. En aquellas copias ya aparecía una criatura extraña, sin cabeza, junto a las figuras humanas. Nadie entendió qué era. El motivo estaba parcialmente destruido, no fue reconocido, y pasó setenta años sin recibir atención de nadie.

Fotografía en blanco y negro de cinco hombres de pie sobre pedruscos junto a un paredón rocoso en Wadi Sura
Archivo — cinco hombres en Wadi Sura, en una fotografía de época. La leyenda original identifica, en el centro, a Eppler, Almásy y Sandstede. La imagen es de la travesía que Almásy hizo por el desierto durante la guerra — la misma que, en 1996, sirvió de telón de fondo a una película premiada. El volumen de referencia registra que, en medio de aquella misión, no se resistió y llevó a sus compañeros a ver las pinturas. Autoría desconocida, dominio público, vía Wikimedia Commons.

03La segunda cueva, y la pregunta que trajo

El 11 de mayo de 2002, un empresario italiano llamado Massimo Foggini viajaba por el desierto con su hijo — uno entre los miles de turistas de aventura que el Gilf Kebir atrae cada año. Encontraron un abrigo pintado diez kilómetros al oeste del de Almásy.

Lo que había allí reorganizó el asunto entero. Unas ocho mil figuras, superpuestas a un "papel tapiz" (traducción nuestra) de manos en negativo, y varias decenas de criaturas que no existen: híbridos de animales, con una cola larga erguida como la de un león, casi siempre con dos o tres patas solamente y siempre sin cabeza. En varias escenas, figuras humanas pequeñas aparecen siendo tragadas — o escupidas, no se puede saber — por donde debería estar la cabeza de la bestia.

Y, entre ellas, los mismos nadadores de la cueva de Almásy. Solo que ahora se podía ver algo que la pared arruinada de Wadi Sura I no mostraba: aparecen en fila, uno detrás de otro, avanzando hacia las bestias.

Por eso el propio volumen que documenta el sitio abre la discusión con una pregunta de cuatro palabras: ¿están nadando de verdad? (traducción nuestra)

Interior del abrigo Foggini-Mesticawi, con techo de arenisca cubierto de pinturas y suelo de arena
Archivo — Wadi Sura II, la cueva de las bestias — no la de los nadadores. Está diez kilómetros al oeste y se halló en 2002. Fíjese en el estado de la pared: es ella la que da las fotos bonitas que circulan con la leyenda equivocada. Foto Roland Unger, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

04La fecha, y cómo se obtuvo

Aquí está el punto de este dossier, y es lo que casi ningún texto de divulgación dice: la pintura nunca se fechó.

La edad que circula no vino del pigmento. Vino de fragmentos de cerámica esparcidos por la región, correlacionados con la fase de ocupación a la que pertenecen. Es un método legítimo y muy usado en arte rupestre, por la sencilla razón de que fechar pintura mineral en una pared es difícil y muchas veces imposible. Pero es inferencia por asociación, no medición del objeto.

La prospección que sostiene la cuenta cubrió los diez kilómetros entre las dos cuevas y registró 396 sitios prehistóricos — 74 con arte rupestre, 123 con cerámica. De esos fragmentos, el 95% pertenece a una única fase. En otra prospección, de casi 2.200 fragmentos, la proporción llega al 98%.

Las fases de la región, tal como las define la arqueología del Gilf Kebir:

  • Gilf Ac. 8500 – 6600 a. C. Sin cerámica. Se reconoce por microlitos alargados y una tecnología de lámina característica. Aparece en poquísimos sitios de Wadi Sura.
  • Gilf Bc. 6500 – 4400 a. C. El clímax de la ocupación. Cerámica de estilo Jartum, decorada. A esta fase se atribuye el arte.
  • Gilf Cc. 4400 – 3500 a. C. Pocos sitios, y de ocupación corta. Vasijas de pared fina. Casi no hay arte de pastores de ganado en Wadi Sura, lo que ayuda a fechar por exclusión.

El razonamiento es sólido: si el 95% de lo que se halla en el suelo es de una fase, y el arte de ese estilo domina las paredes, es razonable unir las dos cosas. Pero fíjese en cómo escriben los autores la conclusión. Dicen que es "altamente probable" que el estilo se vincule a Gilf B. Y añaden, con todas las letras, que "no puede excluirse por completo" (traducción nuestra) que parte del arte se remonte a la fase anterior — lo que empujaría algunas figuras hasta dos mil años hacia atrás.

La diferencia entre "es" y "es altamente probable" Entre el informe técnico y el titular, la salvedad desaparece. El artículo científico dice "altamente probable"; el reportaje dice "las pinturas tienen 8 mil años"; el video dice "hace 8 mil años, alguien nadaba en el Sahara". Cada paso borra una salvedad, y nadie mintió en ninguno de ellos. Este dossier existe para devolver la salvedad a su lugar, porque es ella la que dice cuánto sabemos realmente.
Decenas de manos humanas en negativo pintadas en ocre sobre la pared del abrigo Foggini-Mesticawi
Archivo — las manos en negativo de Wadi Sura II. Son las que Le Quellec relaciona con el concepto egipcio de ka, la esencia vital, escrito en jeroglífico con dos brazos alzados. La semejanza es real; lo que está en disputa es qué prueba. Foto Roland Unger, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

05El agua, que esa sí se midió

Si la edad de la pintura es inferencia, la existencia del agua no lo es. Ese es el hecho más sólido del dossier entero, y viene de un artículo de Science de 2006, firmado por Rudolph Kuper y Stefan Kröpelin.

Reunieron dataciones por radiocarbono de 150 excavaciones arqueológicas en el Sahara Oriental hoy hiperárido — Egipto, Sudán, Libia y Chad — que cubren los últimos doce mil años. Lo que apareció fue un ciclo con comienzo y fin fechados:

Las condiciones húmedas llegan de forma súbita en 8500 a. C. El desierto se vuelve sabana con lagos estacionales. Llega gente, ocupa, vive allí durante milenios. Y a partir de 5300 a. C. empieza la desecación — gradual, no catastrófica — que empuja a todos hacia fuera.

Ahora superponga las dos cosas. La fase Gilf B, la del arte, va de 6500 a 4400 a. C. Cabe entera dentro de la ventana húmeda, y su mitad final coincide con el comienzo de la sequía. La fase siguiente ya es de sitios pocos y cortos.

El arte termina cuando termina el agua. Eso no es interpretación: son dos series de dataciones independientes que encajan.

Vista desde lo alto de la escarpa del Gilf Kebir mirando al sur, con el valle de Wadi Sura al fondo bajo luz rasante
Archivo — la vista desde lo alto del Gilf Kebir mirando al sur, hacia el interior de Wadi Sura. Hace ocho mil años había sabana y lagos estacionales ahí abajo. Hoy no llueve. Foto Clemens Schmillen, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

06Las lecturas, de la más sobria a la más improbable

Lo que significan las figuras es otra historia, y aquí el terreno pierde firmeza. Vale leer las posiciones sabiendo quién las defiende — y, en el caso de este sitio, la discusión ocurre dentro del mismo volumen académico, lo que es raro y es excelente.

Peso de la evidenciaEn disputa

Son personas nadando, y había dónde nadar

La lectura de Almásy, y la que da nombre al lugar. Tiene a su favor el hecho más sólido del dossier: en el Holoceno temprano y medio, en aquel ambiente de sabana, bien podían existir lagos temporales. La paleoclimatología sostiene el escenario.

Lo que no explica es la postura. Las figuras aparecen en fila, una detrás de otra, avanzando hacia criaturas que no existen. Es una composición extraña para una escena de baño.

Peso de la evidenciaEn disputa

La duda viene de quienes documentaron el sitio

Después de 2002, con decenas de criaturas apareciendo junto a más nadadores, la perspectiva "ha cambiado un poco" (traducción nuestra) — las palabras son del volumen de referencia. Y lo que la cueva de las bestias dejó ver, la pared arruinada de la de Almásy no lo dejaba: los nadadores aparecen en fila, uno detrás de otro, en clara asociación con las bestias.

Por eso la discusión sobre el significado, en ese volumen, abre con una pregunta de cuatro palabras: ¿están nadando de verdad? Quien pregunta no es un escéptico de fuera — es el equipo que pasó años copiando figura por figura en aquella pared.

Si la respuesta es no, el nombre del sitio está equivocado desde 1933. Y el error es del tipo que se propaga solo, porque cada texto nuevo hereda el nombre antiguo.

Peso de la evidenciaMinoritaria

Son los muertos, flotando en las aguas primordiales

La lectura de Jean-Loïc Le Quellec, una de las mayores autoridades en arte rupestre sahariano. Para él, los nadadores y las bestias sin cabeza pueden ser la visualización del más allá, comparable al viaje del muerto por el inframundo egipcio: los nadadores serían los muertos flotando en Nun, el océano primordial, como en los Textos de los Sarcófagos. Las bestias, que a veces llevan cintas y estructuras de red en el cuerpo, serían antecesoras de los demonios que debían capturarse con redes. Y los pares de manos en negativo remitirían al concepto de ka, la esencia vital, escrita en jeroglífico justamente con dos brazos alzados.

Es una lectura elegante, y explica la fila: una procesión de muertos tiene más sentido que una fila de nadadores. El problema es el calendario — y quien lo señala primero es el propio autor.

Tres mil años entre la pared y el texto Le Quellec compara las criaturas con la devoradora de la escena del juicio en el Libro de los Muertos, del segundo milenio a. C., mientras fecha el arte de Wadi Sura, de forma tentativa, en el quinto milenio a. C. Entre una cosa y otra hay más tiempo que entre nosotros y la fundación de Roma. Los símbolos atraviesan milenios, y el argumento no muere por eso — pero quien presenta el paralelo sin mencionar el intervalo está vendiendo continuidad cultural como si fuera un dato observado.
Peso de la evidenciaNula

El Gilf Kebir es la cuna de la civilización egipcia

El egiptólogo Miroslav Bárta sigue la línea de Le Quellec y va más allá, en un libro de 2010: reivindica la región como posible origen de la mitología y del simbolismo del antiguo Egipto. Identifica en un grupo de figuras el precursor del motivo faraónico de "abatir al enemigo", y en otra escena una "diosa del cielo" blanca sostenida por un "dios de la tierra" (traducción nuestra), comparados con Nut y Geb.

La respuesta llegó en el volumen de referencia del sitio, y es demoledora. Los autores señalan que usa "Neolítico" de forma problemática para el Sahara; que deja fuera las demás regiones saharianas que podrían reivindicar lo mismo con igual derecho; y que ignora la convicción general entre egiptólogos de que una civilización entera difícilmente se deduce de una sola región.

Y entonces llega el detalle que cierra el asunto: la "diosa del cielo" es, en realidad, una de las bestias sin cabeza — y una marcada claramente como macho.

El párrafo con que los autores cierran la discusión es el mejor de la bibliografía entera sobre el sitio, y vale mucho más allá de él: es comprensible que un egiptólogo, atado a sus métodos comparativos ante imágenes misteriosas en medio del desierto, sucumba a la tentación de relacionarlas con su propio campo de investigación. Así se convierte en víctima de su propia disciplina — y también de las atractivas bestias.

La vara que el propio volumen aplica a todas las lecturas Cualquier interpretación que vaya más allá de lo descriptivo — chamanismo, concepciones del más allá, rituales de iniciación, culto a los ancestros — "tiene que seguir siendo altamente especulativa" (traducción nuestra). Los motivos que enumeran son tres, y son honestos: el contexto de las figuras dentro de cada escena suele ser oscuro; la lectura de una figura aislada es dudosa, y empeora con el mal estado de conservación; y fechar arte rupestre es difícil en general. Note que el tercer motivo es el mismo problema de la sección 04. La incertidumbre de la fecha contamina la incertidumbre del significado.
Pintura rupestre de figuras humanas en ocre oscuro sobre arenisca, una de ellas mayor y con el cuerpo decorado
Archivo — figuras humanas en la cueva de los nadadores. La de la izquierda tiene el cuerpo relleno de marcas; las otras aparecen en posturas distintas, y de esa variedad sale la discusión sobre qué están haciendo. Foto Roland Unger, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

07Cronología

  • c. 8500 a. C.Las condiciones húmedas llegan de forma súbita al Sahara Oriental. El desierto se vuelve sabana con lagos estacionales, y la gente ocupa la región.
  • c. 6500 – 4400 a. C.Fase Gilf B: el clímax de la ocupación de Wadi Sura. A esta ventana se atribuyen las pinturas, por correlación con la cerámica.
  • a partir de 5300 a. C.Empieza la desecación gradual. La población va saliendo del desierto a lo largo de los milenios siguientes, con parte del movimiento hacia el valle del Nilo.
  • c. 4400 – 3500 a. C.Fase Gilf C: pocos sitios y de ocupación corta. El arte de pastores de ganado, que domina otras regiones, es escaso en Wadi Sura.
  • octubre de 1933László Almásy, guiando la expedición XI. DIAFE de Leo Frobenius, encuentra dos grandes abrigos pintados y bautiza el área como Wadi Sura.
  • 1935La expedición DIAFE XII copia las pinturas. Una bestia sin cabeza ya aparece en las copias, pero no se comprende ni recibe atención.
  • 1952Hans Rhotert publica el material de las expediciones. El motivo de la bestia sigue sin reconocerse.
  • 11 de mayo de 2002Massimo Foggini y su hijo encuentran Wadi Sura II, la cueva de las bestias, diez kilómetros al oeste — con unas ocho mil figuras y en buen estado.
  • 2006Kuper y Kröpelin publican en Science la cronología climática del Sahara Oriental a partir de 150 excavaciones.
  • 2009Empieza el proyecto interdisciplinario sobre Wadi Sura, financiado por la agencia alemana de investigación, con documentación integral del arte y arqueología del paisaje circundante.
  • 2013Sale el volumen de referencia del sitio, 545 páginas, publicado en Colonia — y es en él donde quedan registradas la datación por correlación, las lecturas y la crítica a ellas.
Pintura rupestre de un cuadrúpedo de patas largas en ocre rojizo sobre arenisca clara
Archivo — un animal pintado en la misma pared. El animal es reconocible; las figuras humanas de al lado, no. Esa diferencia es uno de los argumentos de quienes sostienen que los “nadadores” no representan gente en una actividad común. Foto Roland Unger, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

08Lo que sigue abierto

La edad de la pintura. Mientras el pigmento no se feche directamente, la franja de 6500 a 4400 a. C. sigue siendo la mejor inferencia disponible — y los propios autores admiten que parte del arte puede ser hasta dos mil años más antigua. Una datación directa cambiaría la conversación entera, incluida la discusión sobre el significado.

Qué hacen las figuras. Nadan, flotan, mueren, atraviesan. La pared no lo dice, y el volumen de referencia es explícito al clasificar cualquier respuesta como altamente especulativa. Este es un caso en el que la respuesta honesta es "no se sabe", y es menos satisfactoria y más correcta que las alternativas.

Y qué va a quedar. La cueva de Almásy está en un estado descrito como deplorable, con apenas una fracción de la superficie pintada original todavía en su lugar — lo que, sumado a la alta abstracción de las figuras, dificultó la interpretación desde el principio. Existe un proyecto italiano de conservación, dirigido por Barbara Barich, que trabaja en medidas para Wadi Sura I. La segunda cueva está mucho mejor preservada, y el mismo turismo que la reveló es el que ahora la amenaza.

El elogio que este sitio merece Es raro que un volumen académico registre, en el mismo lugar, la lectura de un colega, la crítica a ella y la vara que descalifica a ambas si van demasiado lejos. La bibliografía de Wadi Sura lo hace. Buena parte de la confusión que circula sobre el sitio no viene de la falta de rigor de quienes lo estudian — viene de quienes citan el resultado sin la salvedad que venía pegada a él.

09Preguntas frecuentes

¿Dónde está la Cueva de los Nadadores?

En Wadi Sura, al pie de los acantilados de la meseta del Gilf Kebir, en el rincón de Egipto donde la frontera toca Libia. Para llegar hay que atravesar cientos de kilómetros de desierto llevando el agua propia.

¿La Cueva de los Nadadores es realmente una cueva?

No. Son abrigos rocosos poco profundos, entrantes en la base del paredón de arenisca. El de los nadadores es Wadi Sura I, hallado por László Almásy en 1933; Wadi Sura II, la cueva de las bestias, está diez kilómetros al oeste y es la que aparece en la mayoría de las fotos. Ver qué es, exactamente.

¿Qué antigüedad tienen las pinturas de la Cueva de los Nadadores?

La pintura nunca se fechó. La franja de c. 6500 a 4400 a. C. viene de la cerámica del entorno, y los autores la llaman “altamente probable”, admitiendo que parte del arte puede ser hasta dos mil años más antigua. Ver la fecha, y cómo se obtuvo.

¿Las figuras están nadando de verdad?

No se sabe. Aparecen en fila, avanzando hacia criaturas sin cabeza, y el propio equipo que documentó el sitio se pregunta si están nadando; hay quien las lee como muertos que flotan en las aguas primordiales. Ver las lecturas.

¿Qué fue el Sahara verde?

El período húmedo del Sahara Oriental, fechado por radiocarbono en 150 excavaciones: las condiciones húmedas llegan de forma súbita en 8500 a. C., el desierto se vuelve sabana con lagos estacionales, y la desecación empieza a partir de 5300 a. C. Ver el agua.

10Fuentes consultadas

Este dossier es un texto propio. Las fuentes de abajo se consultaron para verificar fechas, cifras y atribuciones; ninguna se reprodujo.

  • Kuper, R. (ed.) — Wadi Sura – The Cave of Beasts. A rock art site in the Gilf Kebir (SW-Egypt). Africa Praehistorica 26. Colonia: Heinrich Barth Institut, 2013, 545 p. Volumen de referencia del sitio, leído en el PDF íntegro publicado por el instituto. De él salen el descubrimiento de 1933 y el de 2002, la datación por correlación, los 396 sitios de la prospección, las fases Gilf A, B y C, las lecturas de Le Quellec y de Bárta, la crítica a ellas y el estado de conservación. Las citas de este volumen son traducción nuestra del inglés.
  • Kuper, R. & Kröpelin, S. — Climate-controlled Holocene occupation in the Sahara: motor of Africa's evolution. Science 313 (5788), 2006, p. 803–807. De él salen las 150 excavaciones, el inicio de las condiciones húmedas en 8500 a. C. y el comienzo de la desecación en 5300 a. C.
  • Almásy, L. — relato de 1933 citado en el volumen de Colonia, de donde viene la frase sobre la sorpresa de ver imágenes de nadadores en el corazón del Desierto Líbico.
  • Le Quellec, J.-L., Flers, P. & Flers, P. — Du Sahara au Nil. París: Soleb/Fayard, 2005; y trabajos posteriores del mismo autor, de 2008 y 2009, citados en el volumen de Colonia como origen de la lectura de los nadadores como muertos en Nun.
  • Bárta, M. — Swimmers in the Sand. On the Neolithic Origins of Ancient Egyptian Mythology and Symbolism, 2010, citado y criticado en el volumen de Colonia.
  • Rhotert, H. — publicación de 1952 del material de las expediciones Frobenius, citada en el volumen de Colonia a propósito del motivo de la bestia no reconocido en su momento.
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