Dossier 014
Dossier 014 · Piedra y Polvo · Caso abierto

Puma Punku — las piedras en H de Tiwanaku

En un campo a casi cuatro mil metros de altitud, bloques de piedra volcánica cortados en ángulo recto están esparcidos como piezas de un juego derribado. Ninguno está donde fue colocado. El templo nunca se terminó, fue desmontado durante cinco siglos y se convirtió, en internet, en la prueba favorita de que alguien de afuera lo construyó. Las piedras cuentan otra historia.

Dónde
Tiwanaku, altiplano de Bolivia, 3.850 m
Construcción
≈ 580 – 710 d.C.
Plataforma
en T, ≈ 167 × 116 m
Piedra
arenisca roja y andesita
Bloques de andesita
≈ 150, todos fuera de lugar
Losa mayor
las estimaciones divergen: 83 a 131 t

Los primeros europeos que describieron Puma Punku llegaron a mediados del siglo XVI, y el tono de las descripciones es siempre el mismo: asombro. El cronista Pedro Cieza de León pasó por allí hacia 1549 y no logró imaginar cómo aquellas piedras habían sido transportadas y cortadas. Los relatos siguientes hablan de portadas y ventanas talladas en un único bloque, de losas enormes y pulidas — y de una obra que parecía interrumpida a la mitad.

Hacia 1600, según los cronistas, quedaban en pie una única portada y una "ventana". En los siglos siguientes, ni eso. Lo que el visitante ve hoy es el resultado de quinientos años de búsqueda de tesoros, cantera y restauración mal hecha, sobre una construcción que ya había sido abandonada antes de estar terminada. Por eso Puma Punku es, al mismo tiempo, la obra más refinada de la cantería andina antigua y una de las más difíciles de entender.

Bloques de andesita gris y arenisca rojiza esparcidos sobre tierra roja en Puma Punku, algunos apilados, con una portada fragmentada al fondo y montañas en el horizonte
Archivo — el lado este de Puma Punku en 2011. Bloques de andesita y de arenisca revueltos sobre la plataforma. Ninguna pieza de la arquitectura de andesita está en su posición original. Foto Janikorpi, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons (recortada).

01Un templo dentro de una ciudad

Puma Punku — "puerta del puma", en aimara — no es un sitio aislado. Es una de las construcciones monumentales de Tiwanaku (Tiahuanaco), la ciudad que fue, entre los siglos VII y X, el mayor centro político y religioso de la cuenca del lago Titicaca. El núcleo principal de la ciudad, con la pirámide de Akapana, la plataforma de Kalasasaya y el Templo Semisubterráneo, está al este del pueblo actual; Puma Punku está al suroeste. El conjunto es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2000.

El diseño es el de una plataforma de tierra escalonada, revestida de piedra, con planta en forma de T: unos 167 metros en el lado oeste y 116 en los lados norte y sur, según las mediciones de excavación. Una amplia escalinata de arenisca, gastada por el uso, subía por el oeste. Arriba, del lado este, está lo que quedó del corazón del templo: diecisiete losas de arenisca que forman una superficie plana de casi 39 por 7 metros, con rebajes geométricos tallados donde debían asentarse los muros y las portadas de andesita.

El detalle que cambia la lectura es que la obra estaba inconclusa. Los cronistas ya lo decían, y los estudios de arquitectura lo confirmaron: hay losas con el acabado incompleto y bloques de andesita con caras todavía en proceso de desbaste. Parte del "misterio" de Puma Punku es, en realidad, el aspecto de una obra en construcción detenida hace más de mil años.

Gran losa de arenisca rojiza, plana por arriba y con el borde irregular, tendida sobre tierra roja; al fondo, hileras de bloques de andesita en forma de H
Archivo — una de las losas de arenisca de la cimentación, con los bloques en H al fondo. La cara superior es plana y lisa; el borde muestra el bloque tal como salió del desbaste. Foto Janikorpi, 2011, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

02La fecha: de diecisiete mil años a una o dos generaciones

Ningún aspecto de Puma Punku fue tan distorsionado como su edad. La versión que circula en videos y libros de misterio — que el sitio tendría entre once y diecisiete mil años — tiene autor y fecha. Es del ingeniero austro-boliviano Arthur Posnansky, que entre 1910 y 1945 defendió esa antigüedad a partir de comparaciones geológicas y de alineaciones astronómicas de Kalasasaya. El método se abandonó; la cifra sobrevivió.

La arqueología del siglo XX acercó mucho la fecha. Una cronología larga de Carlos Ponce Sanginés, de la década de 1970, hacía retroceder la fundación de Tiwanaku al segundo milenio antes de Cristo, y también fue revisada. En 1999, Alexei Vranich publicó un radiocarbono de la capa más profunda del relleno de Puma Punku: entre 536 y 600 después de Cristo. Otras fechas, reunidas por Jason Yaeger y Vranich en 2013, armaron una secuencia para el complejo.

El trabajo más fino es de 2023. Erik Marsh y colegas reunieron 102 fechas de radiocarbono de Tiwanaku en un modelo estadístico bayesiano, publicado en PLOS ONE, y refinaron la cronología de Puma Punku:

  • ≈ 580 d.C. — comienzo de la construcción, según el límite inicial del modelo.
  • ≈ 630 d.C. — último uso de piedra extraída y tallada para la obra. Después de eso, tanto en Puma Punku como en Akapana, la mampostería pasa a usar piedras reutilizadas, poco modificadas.
  • ≈ 710 d.C. — fin de la construcción.
  • ≈ 740 – 770 d.C. — ofrendas depositadas junto a los muros externos.
  • ≈ 1020 d.C. — un pozo de saqueador ya perturba las ofrendas antiguas.

La consecuencia es la frase más fuerte del estudio: tal vez solo una o dos generaciones de canteros hicieron la mayor parte de la famosa cantería de Tiwanaku, con sus planos lisos, sus aristas geométricas y sus ensambles ajustados. No es una tradición de siglos que se perdió; es un breve estallido de producción, después del cual la ciudad pasó a reciclar sus propias piedras. El mismo modelo sitúa la fundación de Tiwanaku a fines del siglo II y el fin de la residencia permanente hacia 1010.

Las fechas divergen — pero no tanto como parece El radiocarbono de 1999 (536–600) y el modelo de 2023 (inicio en torno a 580) no se contradicen: el segundo usa el primero y muchas otras fechas, y estrecha el intervalo. La divergencia real es entre ese conjunto y la cronología de Posnansky, que no tiene ninguna datación física detrás. Los propios autores de 2023 advierten que las muestras de Puma Punku son pocas y que los límites del modelo tienen rangos de probabilidad amplios.

03Dos piedras, dos viajes

Puma Punku se hizo con dos materiales, y la diferencia entre ellos es la clave para entender la obra. Las losas de la cimentación y los bloques mayores son de arenisca roja, una piedra sedimentaria relativamente blanda. Las piezas finas — portadas, frisos, los bloques en H — son de andesita, roca volcánica gris, dura y de grano fino, que admite aristas vivas y superficies lisas.

La arenisca vino de cerca. Los estudios petrográficos de Ponce Sanginés y Mogrovejo, en 1970, señalaron canteras en la serranía de Kimsachata, a unos diez kilómetros al sur. La andesita vino de lejos, y aquí las fuentes divergen. La identificación clásica es la península de Copacabana, al otro lado del lago, a unos noventa kilómetros. En 2013, John Janusek, Patrick Ryan Williams y colegas analizaron la andesita de Tiwanaku por fluorescencia de rayos X y concluyeron que la mayor parte provenía del cerro Ccapia, un volcán extinto en la orilla sur del lago — sin descartar Copacabana. En las dos lecturas, la piedra cruzaba o rodeaba el Titicaca, y hay un bloque de andesita desbastado y abandonado junto a la orilla, en el antiguo puerto de Iwawe, que sugiere el camino por el agua.

El peso de las losas mayores es otro punto en que las cifras no cuadran. La más repetida, de unas 131 toneladas para una losa de 7,8 por 5,2 metros, proviene de las mediciones de Ponce Sanginés. Vranich, en 2018, describe la mayor losa de arenisca con 8,12 por 3,86 por 1,2 metros y estima 83 toneladas. Parte de la diferencia está en qué losa se mide y qué densidad se supone para la piedra; este dossier registra las dos sin elegir. En cualquiera de ellas, es carga para rampa, palanca, cuerda y mucha gente — no para misterio.

≈ 150 Bloques de andesita esparcidos alrededor de las losas. Ninguno está donde fue colocado.
≈ 600 kg Peso estimado de un bloque en H, de unos 97 × 99 × 55 cm.
≈ 9 t Una portada tallada en un único bloque, de poco menos de tres metros de altura.
≈ 20 t El mayor bloque de andesita conocido, 3,5 × 3,2 × 0,64 m — traído del otro lado del lago.

04Los bloques en H y la fabricación en serie

Los bloques en H son la imagen de Puma Punku. Visto de frente, cada uno tiene el perfil de una letra H, con nichos, escalones y ángulos internos rectos. Lo que impresiona no es un bloque aislado, sino la repetición: hay piezas prácticamente idénticas entre sí, y versiones especulares, de mano derecha y de mano izquierda, de la misma forma. Para el arquitecto Jean-Pierre Protzen y la historiadora de la arquitectura Stella Nair, que estudiaron la cantería de Tiwanaku desde la década de 1990, eso indica estandarización — formas intercambiables, producidas según reglas de proporción.

También notaron una particularidad de método. En Tiwanaku, cada bloque de andesita se terminaba antes de ser asentado, incluidos los frisos decorativos que se extendían por varias piezas. En muchas tradiciones, el relieve se talla después de que el muro está armado; aquí no. Los bloques tienen entalles tallados para izarlos, que permitían bajarlos despacio sin romper las aristas. Y un bloque famoso, el llamado "Escritorio del Inca", resultó ser una maqueta: una versión reducida, en una proporción fija, de una composición arquitectónica a tamaño real. Había modelos en piedra para guiar la obra.

Dos bloques de andesita gris con perfil en H, con nichos y ángulos rectos internos, colocados sobre bloques más pequeños y una base de arenisca, bajo un cielo nublado
Archivo — bloques en H de andesita, en 2025. La forma se repite de pieza en pieza. La disposición que se ve hoy es de intervenciones modernas, no la del templo. Foto Keyan Alejandro, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

¿Con qué herramientas? Es una de las preguntas que siguen abiertas, y Protzen y Nair lo dicen sin rodeos: las herramientas de los canteros de Tiwanaku son esencialmente desconocidas. Los ángulos internos rectos y vivos no salen de la percusión: la punta del percutor no llega al fondo del rincón. En los experimentos de Nair, las herramientas de piedra más dura — sílex, ágata, jaspe, obsidiana, hematita — funcionaron; el bronce, casi nada. La lectura de trabajo es la combinación de picado, abrasión con arena y plantillas, con mucho tiempo y mano de obra organizada.

¿Precisión de cuánto? Los bloques son de verdad geométricos, con planos lisos y aristas precisas — es lo que permitió reconstruirlos a partir de pocas medidas. Pero las cifras de tolerancia de fracciones de milímetro, o de "micras", que circulan en videos no provienen de ningún levantamiento publicado que hayamos encontrado. Hay además variación visible entre piezas "iguales", y bloques con caras aún por terminar. Una precisión notable, hecha a mano, no es precisión de máquina.

05Las grapas de metal

En varias losas y bloques de Puma Punku hay cavidades poco profundas en forma de I o de T, talladas a ambos lados de una junta. Recibían grapas de metal que sujetaban una piedra a la vecina e impedían que se deslizaran — un recurso conocido también en el Egipto antiguo y en Grecia. Hoy casi todas las cavidades están vacías.

Las grapas que sobrevivieron fueron analizadas por la arqueometalurgista Heather Lechtman, del MIT, en trabajos publicados en 1997 y 1998. El metal es una aleación poco común, un bronce de cobre, arsénico y níquel. Y el modo de fabricación variaba: en las grapas de un canal del lado sur de Puma Punku, el metal fue fundido en el lugar — vertido líquido dentro de las cavidades ya talladas, donde tomó la forma del hueco. En Akapana, las grapas de un canal se hicieron de otra manera, martillando en frío lingotes de la misma aleación.

Fundir en la obra, a 3.850 metros, requiere crisol y horno capaces de fundir bronce — lo que concuerda con lo que se sabe de la metalurgia andina del período. Lechtman situó aleaciones de este tipo en una franja entre Tiwanaku y San Pedro de Atacama, en el norte de Chile, entre los años 600 y 900. Es tecnología regional, fechada y coherente con la cronología de la obra.

Losas de arenisca rojiza unidas por una junta; a uno y otro lado de la junta hay cavidades poco profundas en forma de T y de I, vacías, donde entraban grapas de metal
Archivo — junta entre losas de arenisca de la cimentación, con cavidades en forma de I y de T talladas a cada lado. La grapa de bronce que unía las dos piedras ya no está. Foto Janikorpi, 2011, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

06Cinco siglos de desmontaje

Puma Punku no cayó solo. La destrucción tiene capas, y cada una dejó su marca:

  • Saqueo colonial. Los españoles creían que había oro en las ruinas y las revolvieron; la búsqueda de tesoros siguió durante siglos. El propio Vranich resume que, en los últimos quinientos años, los buscadores de tesoros desmontaron el edificio hasta el punto de que ninguna de las cerca de 150 piezas de la arquitectura en pie está en su lugar.
  • Cantera lista. La piedra cortada es material de construcción barato. Bloques de Tiwanaku se llevaron para casas, puentes y para la iglesia colonial del pueblo vecino, levantada a comienzos del siglo XVII, y también para La Paz.
  • El ferrocarril. La línea entre La Paz y el puerto de Guaqui, en el lago, abierta a comienzos del siglo XX, pasa por la zona arqueológica, y piedras de las ruinas se rompieron y se usaron como balasto y relleno de la vía.
  • Disparos e intemperie. Hay registro del uso de las ruinas como blanco por parte de militares, y el clima del altiplano — helada, lluvia, sol fuerte — actúa sobre lo que quedó expuesto.
  • Restauración mal hecha. A mediados del siglo XX, un programa de excavación y reconstrucción de inspiración nacionalista rearmó tramos enteros de Tiwanaku para dar al sitio un aire más monumental. En 2006, por orden de un presidente interino, las losas de Puma Punku fueron niveladas y varios bloques fueron reubicados — en un lugar y una disposición equivocados, según Vranich, en contra de las publicaciones disponibles.

Lo que quedó para la investigación, además de las piedras revueltas, fueron los registros de quienes pasaron antes: el plano y los dibujos del diplomático francés Léonce Angrand, de 1848, y las fotografías y notas del arqueólogo alemán Max Uhle, de 1893. En 2001, las comunidades indígenas de la región asumieron la gestión de las ruinas; hoy la administración se hace en colaboración con organismos nacionales e internacionales.

07Armar el templo en la palma de la mano

En diciembre de 2018, Alexei Vranich, entonces vinculado a la Universidad de California en Berkeley, publicó en la revista Heritage Science una salida para el rompecabezas. En lugar de escanear las piedras — el escaneo láser y la fotogrametría resultaron caros, frágiles en el clima del altiplano y demasiado pesados para quienes administran el sitio —, el equipo volvió a los cuadernos de campo. La mayor parte de los bloques se modeló a partir de las mediciones hechas por Protzen en la década de 1990; las piezas que se perdieron en el último siglo salieron de las notas de Angrand y de Uhle.

Las medidas se cargaron en un programa de modelado sencillo, y cada pieza se imprimió en yeso en una impresora 3D, al 4% del tamaño real — y no a un décimo, como a veces se repite. En total, 140 piezas de andesita y 17 losas de arenisca; las losas se fresaron en una única placa de fibra, que se convirtió en la mesa de trabajo. Con las miniaturas en la mano, los investigadores pasaron meses probando ensambles. El momento decisivo llegó cuando se dieron cuenta de que la maqueta del "Escritorio del Inca" y una portada en miniatura se encontraban en ángulo recto: la fachada que se imaginaba recta era, en realidad, la esquina de un edificio.

Modelo digital tridimensional, en tonos de gris translúcido sobre fondo blanco, de un edificio alargado con recintos y portadas en secuencia, algunos tramos en volumen sólido y otros solo sugeridos
Modelo — reconstrucción virtual del edificio de andesita de Puma Punku, propuesta por Vranich en 2018. Las partes sólidas corresponden a piezas existentes; el resto es una extrapolación por la simetría y por la repetición de los bloques. Es hipótesis, no registro. Alexei Vranich, Heritage Science 6:65 (2018), CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

La forma que surgió fue reconocida en el acto por los especialistas: es el diseño de construcciones más antiguas de la propia cuenca del Titicaca, como las de Chiripa y Pucara, siglos anteriores a Tiwanaku. Vranich anotó, con cierta ironía, que eso daba por fin una prueba sólida contra la idea, repetida por los entusiastas de los alienígenas, de que Puma Punku no tendría precedentes locales. Una copia completa de las piezas impresas se entregó a los administradores indígenas del sitio.

Vale la salvedad que hacen los propios colegas de Vranich. El estudio bayesiano de 2023 advierte contra las reconstrucciones idealizadas, basadas en ángulos rectos, simetría y proporciones perfectas, que tienden a ignorar los detalles que no encajan. La reconstrucción de 2018 es la mejor propuesta disponible para la forma del edificio — y es una propuesta.

08Descubierto ayer: la piedra elegida por el lugar

A mediados de 2026, un equipo dirigido por Luis Flores-Blanco y Patrick Ryan Williams, de la Universidad Estatal de Arizona, publicó en el Journal of Archaeological Science: Reports el análisis químico de ocho chachapumas de Tiwanaku — esculturas de piedra volcánica de seres mitad hombre, mitad felino, que flanqueaban las portadas de los templos. Con fluorescencia de rayos X portátil y estadística, verificada en laboratorio, concluyeron que la piedra de las estatuas provenía de fuentes a más de cuarenta kilómetros, aunque hubiera piedra adecuada más cerca.

La interpretación de los autores es que la elección seguía el significado de los lugares de donde salía la piedra, y no solo la conveniencia. Es la misma línea del estudio de 2013 sobre la andesita, en el que Williams también participó: en Tiwanaku, traer piedra de lejos — de un volcán, de una península sagrada del lago — formaba parte del sentido de la obra. El trabajo no analizó los bloques de Puma Punku, y ocho estatuas son una muestra pequeña; el equipo anuncia que ampliará el análisis a toda la cuenca del Titicaca. Pero ayuda a responder la pregunta que más alimenta el misterio — por qué cargar andesita a lo largo de decenas de kilómetros — sin necesidad de misterio alguno.

09Las lecturas, de la más sobria a la más improbable

Peso de la evidenciaAlto

Obra de Tiwanaku, hecha entre los siglos VI y VIII, y dejada inconclusa

Es la lectura que reúne todas las líneas de evidencia. El radiocarbono sitúa la construcción entre fines del siglo VI y comienzos del VIII. Las canteras de arenisca y de andesita se identificaron en la propia región. Las grapas son de una aleación regional del mismo período. La forma del edificio, reconstruida, repite modelos más antiguos de la cuenca del Titicaca. Y la obra muestra lo que se espera de un trabajo humano interrumpido: caras por terminar, maquetas de guía, variación entre piezas.

Lo que sigue abierto dentro de esta lectura — las herramientas exactas, el método de transporte, la forma final — es una pregunta de arqueología, no un vacío que pida otra explicación.

Peso de la evidenciaEn disputa

De dónde vino la andesita, y por qué camino

Copacabana, a noventa kilómetros, según la identificación clásica; el cerro Ccapia, en la orilla sur del lago, según el análisis químico de 2013. Por el agua, en embarcaciones de junco, como sugiere el bloque abandonado en Iwawe, o por tierra, rodeando el lago. Las fuentes no cuadran, y pudo haber más de una cantera.

Peso de la evidenciaEn disputa

La Puerta del Sol pertenecía a Puma Punku

La portada monolítica más famosa de Tiwanaku está hoy en Kalasasaya, donde fue levantada de nuevo. Muchos especialistas creen que se hizo para Puma Punku, por la piedra, por el estilo y por los fragmentos de otras portadas semejantes encontrados allí. Es una hipótesis bien fundada, sin prueba de su posición original.

Peso de la evidenciaBajo

Los bloques serían piedra artificial, moldeada como concreto

En 2019, Joseph Davidovits, Luis Huaman y Ralph Davidovits publicaron en la revista Materials Letters la tesis de que la arenisca y la andesita de Puma Punku serían "geopolímeros" — granos de piedra aglutinados por una masa producida por el hombre y moldeados en el lugar. La propuesta salió en una revista de ciencia de materiales, de un grupo que defiende la misma idea para las pirámides de Egipto, y no fue confirmada por un análisis independiente. Choca con las canteras identificadas y con las marcas de desbaste de los bloques inconclusos.

Peso de la evidenciaNula

Diecisiete mil años de antigüedad

La cronología de Posnansky dependía de alineaciones astronómicas y de suposiciones geológicas, sin datación física. Cualquier material orgánico fechado del relleno de Puma Punku cae en el primer milenio después de Cristo.

Peso de la evidenciaNula

Alienígenas, o una tecnología perdida

Puma Punku es una pieza fija de la literatura de los "antiguos astronautas" desde los libros de Erich von Däniken y se convirtió en un episodio entero de la serie de TV Ancient Aliens. El argumento es siempre el mismo: demasiada precisión, demasiada altitud, demasiada piedra para la época. Las piezas responden una por una. La piedra es local y las canteras son conocidas. El metal es bronce regional. La fecha está medida. La forma tiene precedentes en la región. Y la obra está llena de señales de mano humana: bloques por terminar, maquetas, piezas "iguales" que no son idénticas.

Hay también un costo en esta tesis que rara vez se menciona. Quitarles la autoría de Puma Punku a los pueblos del altiplano — cuyos descendientes aimaras todavía viven alrededor de las ruinas y hoy participan en la gestión del sitio — es borrar la capacidad de quienes de hecho lo levantaron. Lo que Puma Punku muestra no es que alguien de afuera vino a construirlo; es que una o dos generaciones de canteros andinos, hace catorce siglos, hicieron una de las canterías más refinadas del mundo antiguo.

10Cronología

  • ≈ 550 a.C. – 300 d.C.Chiripa y Pucara, en la cuenca del Titicaca, levantan patios hundidos y recintos rectangulares — el modelo que reaparece en Puma Punku.
  • fines del s. IIFundación de Tiwanaku, según el modelo bayesiano de 2023.
  • 536 – 600Radiocarbono de la capa más profunda del relleno de Puma Punku, publicado por Vranich en 1999.
  • ≈ 580Comienzo de la construcción, según el modelo de 2023.
  • ≈ 630Último uso de piedra extraída y tallada para la obra; desde entonces, Puma Punku y Akapana reutilizan piedras.
  • 600 – 900Franja en la que el bronce de cobre, arsénico y níquel aparece entre Tiwanaku y San Pedro de Atacama.
  • ≈ 710Fin de la construcción. El templo queda inconcluso.
  • ≈ 1010Fin de la residencia permanente en Tiwanaku. Un pozo de saqueador en Puma Punku se fecha hacia 1020.
  • ≈ 1549Pedro Cieza de León describe las ruinas, entre los primeros europeos en hacerlo.
  • ≈ 1600Quedan en pie una portada y una "ventana". Comienza el uso de las ruinas como cantera, incluso para la iglesia del pueblo.
  • 1848Léonce Angrand dibuja el primer plano conocido del templo.
  • 1893Max Uhle fotografía y mide los bloques del lado este.
  • 1910 – 1945Arthur Posnansky defiende una edad de once a diecisiete mil años para Tiwanaku.
  • comienzos del s. XXEl ferrocarril La Paz–Guaqui atraviesa la zona arqueológica; piedras de las ruinas se convierten en balasto.
  • 1970Ponce Sanginés y Mogrovejo identifican las fuentes de la arenisca y de la andesita.
  • década de 1990Protzen y Nair miden los bloques de andesita y estudian la técnica de la cantería.
  • 1997 – 1998Heather Lechtman publica el análisis de las grapas: bronce de cobre, arsénico y níquel, fundido en el lugar en Puma Punku.
  • 2000Tiwanaku entra en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
  • 2006Una intervención ordenada por el gobierno interino nivela las losas y reubica bloques de forma incorrecta.
  • 2013Janusek, Williams y colegas señalan el cerro Ccapia como fuente principal de la andesita de Tiwanaku.
  • diciembre de 2018Vranich publica la reconstrucción por impresión 3D en Heritage Science.
  • 2019La tesis del geopolímero sale en Materials Letters.
  • noviembre de 2023Marsh y colegas publican la cronología bayesiana de Tiwanaku en PLOS ONE.
  • mediados de 2026El equipo de Flores-Blanco y Williams muestra que la piedra de las chachapumas vino de fuentes a más de 40 km.

11Lo que sigue abierto

Con qué herramientas. Los experimentos muestran que las herramientas de piedra dura y el abrasivo bastan para el resultado, pero no se ha hallado ningún conjunto de herramientas de los canteros de Tiwanaku en un contexto de taller que cierre la cuestión.

Cómo era el edificio. La reconstrucción de 2018 propone la forma general del edificio de andesita, pero la relación entre los bloques y los rebajes de las losas solo es segura en un punto, y una cantidad desconocida de piezas se perdió o sigue enterrada.

De dónde, exactamente, y por dónde. Copacabana o Ccapia, o las dos; por el lago o por tierra. La química de las piedras de Puma Punku, pieza por pieza, todavía no se ha publicado a la escala del estudio de las chachapumas.

Por qué se detuvo. El modelo de 2023 muestra que la piedra nueva deja de llegar hacia 630 y que la ciudad pasa a reciclar. Si fue un cambio de poder, de proyecto o de recursos, nadie lo sabe. Y la mayor parte del complejo de Tiwanaku sigue sin excavar.

12Preguntas frecuentes

¿Qué es Puma Punku?

Es un templo de Tiwanaku: una plataforma de tierra escalonada, revestida de piedra y con planta en forma de T, sobre la que debía levantarse un edificio de andesita. La obra quedó inconclusa y fue desmontada a lo largo de cinco siglos; ninguno de los cerca de 150 bloques de andesita está donde fue colocado.

¿Dónde queda Puma Punku?

En Tiwanaku, en el altiplano de Bolivia, a 3.850 metros de altitud, en la cuenca del lago Titicaca. Está al suroeste del núcleo principal de la antigua ciudad, que es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2000.

¿Quién construyó Puma Punku?

Los canteros de Tiwanaku. La piedra viene de canteras de la propia región, las grapas son de una aleación de bronce regional del mismo período, y la forma del edificio repite modelos más antiguos de la cuenca del Titicaca. Vea las lecturas.

¿Qué antigüedad tiene Puma Punku?

Por el radiocarbono, la construcción empezó hacia el 580 después de Cristo y terminó hacia el 710, según el modelo de 2023. La edad de once a diecisiete mil años que circula en internet proviene de Arthur Posnansky y no tiene datación física detrás. Vea La fecha.

¿Cómo se construyó Puma Punku?

Las herramientas exactas siguen siendo desconocidas. La lectura de trabajo es picado, abrasión con arena y plantillas, con herramientas de piedra dura, mucho tiempo y mano de obra organizada; los bloques se terminaban antes de asentarse, y varias piedras se sujetaban unas a otras con grapas de metal. Vea Los bloques en H.

13Fuentes consultadas

Este dossier es un texto propio. Las fuentes de abajo se consultaron para verificar fechas, medidas y atribuciones; ninguna fue reproducida.

  • Entradas enciclopédicas consolidadas sobre Puma Punku y Tiwanaku — ubicación, dimensiones, historial de destrucción, teorías.
  • Ponce Sanginés, C.; Mogrovejo Terrazas, G. — Acerca de la procedencia del material lítico de los monumentos de Tiwanaku. La Paz, 1970.
  • Protzen, J.-P.; Nair, S. — Who Taught the Inca Stonemasons Their Skills? A Comparison of Tiahuanaco and Inca Cut-Stone Masonry. Journal of the Society of Architectural Historians, 1997.
  • Protzen, J.-P.; Nair, S. — The Stones of Tiahuanaco: A Study of Architecture and Construction. Cotsen Institute of Archaeology, UCLA, 2013.
  • Lechtman, H. — Architectural Cramps at Tiwanaku: Copper-Arsenic-Nickel Bronze. En Rehren, Hauptmann y Muhly (eds.), Metallurgica Antiqua, 1998; y trabajo de 1997 sobre la distribución de la aleación.
  • Vranich, A. — Interpreting the Meaning of Ritual Spaces: The Temple Complex of Pumapunku, Tiwanaku, Bolivia. Tesis, Universidad de Pensilvania, 1999.
  • Yaeger, J.; Vranich, A. — A Radiocarbon Chronology of the Pumapunku Complex and a Reassessment of the Development of Tiwanaku, Bolivia. En Advances in Titicaca Basin Archaeology-2, Cotsen Institute, 2013.
  • Janusek, J. W.; Williams, P. R.; Golitko, M.; Lémuz Aguirre, C. — Building Taypikala: Telluric Transformations in the Lithic Production of Tiwanaku. En Mining and Quarrying in the Ancient Andes, Springer, 2013.
  • Vranich, A. — Reconstructing ancient architecture at Tiwanaku, Bolivia: the potential and promise of 3D printing. Heritage Science, vol. 6, art. 65, diciembre de 2018.
  • Davidovits, J.; Huaman, L.; Davidovits, R. — Ancient geopolymer in south-American monument. SEM and petrographic evidence. Materials Letters, vol. 235, 2019.
  • Marsh, E. J. et al. — The center cannot hold: A Bayesian chronology for the collapse of Tiwanaku. PLOS ONE, noviembre de 2023.
  • Flores-Blanco, L.; Guengerich, A.; Bowen, C.; Janusek, J. W.; Williams, P. R. — Volcanic stone sculptures of were-animals at Tiwanaku: pXRF and statistical analyses suggest regional geochemical provenance of chachapuma statues. Journal of Archaeological Science: Reports, 2026 (doi 10.1016/j.jasrep.2026.105858); y nota de la Universidad Estatal de Arizona, 13 de julio de 2026.
  • UNESCO — inscripción de Tiwanaku, centro espiritual y político de la cultura Tiwanaku, en la lista del Patrimonio Mundial, 2000.
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