Los korowai y las casas en lo alto de los árboles
Pocos pueblos del mundo fueron tan fotografiados en los últimos treinta años. Casi todas las fotos muestran lo mismo —una casa en la copa de un árbol—, y es justamente esa la casa que los korowai menos construyen para vivir. Este dossier trata de lo que la cámara fue a buscar allí, de lo que encargó y de lo que quedó fuera del cuadro.
- Dónde
- Sur de Papúa, Indonesia
- Coordenadas
- 5°25′S 139°49′E (Yaniruma)
- Territorio
- ≈ 1.300 km², entre los ríos Eilanden y Becking
- Población
- unos 4.000
- Contacto regular
- desde el 4 de octubre de 1978
- Situación
- contactados; una parte vive en aldeas, otra en la selva
En el sur de Nueva Guinea, del lado indonesio de la isla, hay una llanura de selva anegadiza cortada por dos grandes ríos que bajan de las montañas al mar de Arafura: el Eilanden, al norte, y el Becking, al sur. La tierra está a unos cien metros sobre el nivel del mar, llueven más de cinco metros al año, y entre los dos ríos viven, repartidos en decenas de territorios de clan, los korowai: unas cuatro mil personas que hablan una lengua de la familia awyu–dumut y que, hasta fines de los años 1970, no tenían contacto regular con nadie de fuera de la región.
En 1996, una fotografía aérea publicada por National Geographic mostró una casa korowai colgada en la copa de un árbol, muy por encima de la selva. Desde entonces, el pueblo pasó a ser conocido en el mundo como "el pueblo de las casas en los árboles" y, casi siempre en la misma frase, como "los últimos caníbales". Llegaron decenas de equipos de filmación y algunos miles de turistas. Llegaron también, más tarde, las confesiones: parte de lo que se filmó había sido construido para ser filmado.
A diferencia de la isla Sentinel del Norte, aquí no hay un rechazo del contacto que respetar de lejos: los korowai conocen a misioneros, comerciantes, funcionarios del Estado y turistas desde hace más de cuarenta años, y muchos viven en aldeas con escuela y pista de aterrizaje. El misterio de este dossier es otro, y es sobre nosotros: por qué la imagen que el mundo guardó de los korowai es tan distinta de la que ellos mismos describen.
01Entre el Eilanden y el Becking
Empecemos por el mapa. El territorio korowai está en la cuenca alta del Eilanden, hoy dividido entre cinco regencias de dos provincias indonesias: Boven Digoel, Mappi y Asmat, en Papúa del Sur; Pegunungan Bintang y Yahukimo, en Papúa de las Tierras Altas. Son poco menos de 1.300 km² de selva baja y pantanosa, con suelo seco solo en las suaves elevaciones donde se cultiva y se vive.
La vida se organiza en torno al clan y al territorio del clan. Los korowai cultivan plátano y otras chacras con roza y quema, extraen almidón de la palmera de sagú, cazan con arco y trampas, crían cerdos que funcionan como moneda de intercambio, y celebran, una vez en la vida de cada clan, la gran fiesta de las larvas de sagú, que reúne a vecinos de muchos territorios. Los vecinos importan: al sur están los kombai, que hablan una lengua emparentada y construyen casas parecidas; al oeste, los citak, cuyas expediciones de caza de cabezas contra korowai y kombai solo cesaron, según el registro misionero, en 1966.
02El primer contacto, y las dos fechas
Hay dos fechas en la literatura, y no se contradicen tanto como parece. La primera es de marzo de 1974: una expedición estadounidense dirigida por el antropólogo Peter Van Arsdale, el geógrafo Robert Mitton y el agente de desarrollo comunitario Mark Grundhoefer encontró, los días 17 y 18, a treinta hombres en la orilla sur del alto Eilanden, al este de la desembocadura del río Kolff, y anotó una lista básica de palabras. El propio registro de la expedición describe al grupo como korowai occidentales o citak orientales: la identificación quedó abierta.
La segunda fecha es la que la etnografía adopta como inicio del contacto regular. Tras un año y medio de sobrevuelos y viajes en barco, el misionero neerlandés Johannes Veldhuizen, de la Misión de las Iglesias Reformadas (ZGK), entró por el suroeste, desde la tierra de los citak, en marzo de 1978. El primer encuentro con korowai ocurrió el 4 de octubre de 1978, con la mediación de un hombre citak-kombai llamado Nggop, emparentado con los clanes Molonggai y Sendekh.
El 30 de marzo de 1979, Veldhuizen obtuvo de un kombai, Yanggio Ambuakharun, permiso para abrir un puesto misionero en la desembocadura del arroyo Yaniruma, cerca de donde el Sokom desagua en el Becking. Allí llegaron una pista de aterrizaje, una tienda con hachas de hierro, sal y anzuelos, una escuela en indonesio y un puesto de salud. Al principio, Yaniruma era más kombai que korowai: los korowai construían casas allí, pero las usaban de tanto en tanto, cuando trabajaban en la pista o en los caminos.
El contacto avanzó despacio, río arriba. En 1985 se abrió la primera aldea propiamente korowai; en 1986, Manggel; en 1988, Yafufla; en 1989, Mabül, en la desembocadura del río Mabül en el Eilanden, por una expedición del gobierno ligada al censo nacional de 1990. Algunas familias korowai se mudaron a las aldeas citak de Mbasman y Mu, en el borde suroeste del territorio. Y los propios etnógrafos registran el efecto colateral más grave de ese cambio: juntar clanes que no solían vivir lado a lado, en el suelo de otro clan, hizo que las acusaciones de brujería se dispararan en los primeros años de cada aldea.
Todavía en 1997, van Enk y de Vries resumían así la situación: fuera de viajes ocasionales de la misión, el contacto regular se limitaba a las orillas pacificadas de los dos ríos, y la mayoría de los clanes korowai seguía sin contacto. Quince años después, Stasch escribía que cerca de la mitad de los korowai ya construía casas en el suelo, en aldeas permanentes, y que muchos alternaban entre la aldea y la selva. Las dos frases describen el mismo proceso en dos momentos.
03La casa en la que viven
La casa korowai más común se llama xaim y es, en efecto, una casa elevada: un piso de corteza y varas sobre troncos de árbol cortados en lo alto, con una escalera de un solo tronco tallado. El dato que cambia la conversación es la altura. En las mediciones de Stasch, el piso de esas casas está entre tres y nueve metros del suelo, con una mediana de unos cuatro metros y medio. Van Enk y de Vries, escribiendo sobre la región del Becking, dan un promedio de ocho a doce metros. Las dos medidas son de quienes vivieron allí; la diferencia probablemente está en la región y en lo que cada uno contó como "casa".
Hay un segundo tipo, casi nunca fotografiado: el xaü, casa en el suelo o a menos de un metro de él. Y está el tercero, el que el mundo conoce: el lu-op, literalmente "casa para subir", construido en la copa de un árbol vivo, entre quince y treinta y siete metros de altura. Van Enk registró ejemplares de hasta 45 metros río arriba. Cuando los korowai cuentan su propia vida como una secuencia de casas, unas siete de cada diez son xaim, casi todas las demás son xaü, y solo una de cada cincuenta es casa en la copa.
¿Por qué elevar la casa? La explicación que viaja por el mundo es militar: la altura protegería contra los enemigos. Tiene una versión seria —en 1998, la agencia neerlandesa de investigación difundió el estudio de van Enk y de Vries según el cual las casas altas, con escalera removible, eran una defensa contra los cazadores de cabezas citak— y una versión inflada, que circula en enciclopedias y pies de foto, con raptos para esclavizar e incendios provocados que los korowai no practican. Stasch, preguntando a los habitantes, oyó otro énfasis. Lo que más citan es el miedo a dos tipos de monstruo: el khakhua, el brujo que causa todas las muertes, y el laleo, el muerto que vuelve y ronda el borde de la vida de los vivos. La altura es protección contra lo que ataca de noche y no se ve. A los korowai también les gusta, simplemente, la vista abierta que da una casa alta; hombres que habían construido casas en la copa en el pasado decían que querían ver el mundo bonito, y que se hablara de ellos como fuertes.
04La casa que encarga la cámara
La fotografía más vista de una casa korowai la tomó desde un helicóptero George Steinmetz en 1995, durante una expedición con Veldhuizen y van Enk a clanes todavía sin contacto, y abrió el reportaje de National Geographic de 1996. Muestra una casa en la copa y, según Stasch, la casa ya estaba abandonada cuando fue fotografiada, con el techo y las paredes arrancados por el viento poco después de terminada. Dos años antes, en 1994, un canal estadounidense había emitido la película Treehouse People: Cannibal Justice. El título ya traía las dos ideas que iban a quedar pegadas al pueblo.
Lo que vino después fue una demanda. Turistas y equipos de televisión llegaban buscando la casa de la foto, y la casa de la foto era rara. Los korowai empezaron a construirla por encargo. En marzo de 2010, por quedarnos con un solo mes registrado por Stasch, se levantaron dos casas en la copa para extranjeros: una para un grupo de turistas alemanes, otra para un equipo de televisión japonés. Y no es un descubrimiento reciente: ya en 1997, van Enk y de Vries anotaban que las agencias de turismo llevaban grupos a casas en los árboles "reales y falsas" (traducción nuestra) en la franja del Becking entre Yaniruma y Yafufla.
El caso mejor documentado es el de la BBC. En 2009, un equipo de la serie Human Planet filmó a una familia korowai construyendo y ocupando una casa en lo alto de un árbol; el episodio se emitió en 2011. En 2018, mientras grababa otra serie, My Year with the Tribe, el presentador Will Millard oyó de los propios korowai que esas casas se habían hecho para los productores extranjeros, y que no eran donde ellos vivían. En abril de 2018, la BBC reconoció públicamente que mostrar a la familia mudándose a la casa como si fuera un hogar de verdad "no es exacto" (traducción nuestra), y retiró la serie de distribución para una revisión editorial que, semanas después, encontró otra escena escenificada, de caza de ballenas, en otro episodio.
El argumento de Stasch, en un artículo de 2011 dedicado solo a esto, es que la foto de la casa en la copa dice más sobre quien fotografía que sobre quien vive allí. La imagen precede a la casa: el fotógrafo llega con la foto de National Geographic en la memoria, contrata la construcción, y el resultado parece, a quien lo ve, el registro transparente de un objeto que existía independientemente de la cámara. Es un caso raro en que se puede medir el tamaño del sesgo: una casa de cada cincuenta en la vida real, casi todas en las fotografías.
05Khakhua: lo que se sabe del canibalismo
Esta es la parte del tema que el sensacionalismo más distorsionó, y también la parte en que negarlo de plano sería otra distorsión. El registro etnográfico es consistente y viene de quienes vivieron allí. Los korowai, como otros pueblos awyu, creen en el khakhua —escrito xaxua en la grafía de Stasch—, un hombre del propio pueblo que dejó de ser humano por un deseo de comer gente. El khakhua actúa en secreto: devora por dentro los órganos vitales de la víctima, pone en su lugar materia falsa, y la persona sigue viviendo sin recordar nada, hasta morir de lo que parece ser otra causa. Cada muerte, en esa lógica, tiene detrás un khakhua.
La respuesta tradicional era la ejecución. El hombre señalado como khakhua —muchas veces por el propio moribundo— era juzgado, a menudo bajo tortura, muerto, y el cuerpo se comía y se repartía entre clanes aliados. Van Enk y de Vries subrayan dos límites: el consumo de carne humana ocurría solo en ese contexto, nunca como castigo de otro crimen ni como guerra, y los korowai no practicaban la caza de cabezas común entre sus vecinos. Stasch escribe, en 2011, que esos episodios habían ocurrido dentro de la memoria de la mayoría de los adultos.
Antes que una práctica, el khakhua es una teoría de la muerte, y la ejecución era la forma de justicia que esa teoría exigía.
En 2001, en un artículo cuyo título ya es la tesis —Giving up homicide, "renunciar al homicidio"—, Stasch describió cómo los korowai decían haber abandonado la ejecución de brujos, en parte porque ya se sentían ambivalentes respecto de la práctica, en parte por incidentes con la policía indonesia. Un caso de comienzos de los años 1990, en Yaniruma, terminó con un hombre preso y maltratado por la policía por matar a un cuñado acusado. La creencia en el khakhua no desapareció: lo que cambió fue la respuesta a ella.
Los medios prefirieron el tiempo presente. En mayo de 2006, el periodista australiano Paul Raffaele guió al equipo del programa 60 Minutes de Channel Nine hasta los korowai para un reportaje llamado "The Last Cannibals" ("Los últimos caníbales"), centrado en un niño de unos seis años, Wawa, presentado como condenado a ser muerto y comido por haber sido acusado de brujería tras la muerte de sus padres. Channel Seven envió a su presentadora a "rescatarlo" ante las cámaras; el equipo fue expulsado de Indonesia por entrar con visa de turista. En 2019, un ex director de informativos de Channel Nine admitió haber avisado a las autoridades indonesias para sabotear a la competencia. El niño nunca fue herido, y lo crió otra familia. En septiembre de 2006, Raffaele publicó en la revista Smithsonian un relato en el que un guía afirmaba que las ejecuciones continuaban en los clanes más lejanos.
06Aldea, turismo y lo que aún es aislamiento
Desde 1990, según Stasch, los korowai recibieron unos cincuenta equipos de filmación y algunos miles de turistas, venidos de casi todos los países europeos, de los Estados Unidos, de Japón y de Australia. El turismo se volvió una de las pocas fuentes de dinero de la región: cargar equipaje, alojar, guiar, construir, mostrar. En sus trabajos de 2015 a 2019, Stasch describe esos encuentros como "dramas de alteridad" (traducción nuestra): los dos lados van allí a mirar la extrañeza del otro. El turista quiere ver gente fuera de la historia; el korowai, a su vez, tiene sus propias teorías sobre esa gente blanca que paga por fotografiar; una de ellas, muy repetida, es que las fotos se venden a un "jefe" de afuera por mucho dinero.
¿Qué no es aislamiento, entonces? Ningún clan korowai está "sin contacto" en el sentido de la isla Sentinel del Norte. Todos están, desde hace décadas, dentro de una red de misión, Estado, comercio y turismo, incluso los que prefieren vivir lejos de las aldeas. Lo que existe es una distancia elegida y variable: familias que pasan meses en la selva, clanes del norte que mantienen poco contacto con las aldeas del Becking y del Eilanden. Eso es un modo de vida, no un fósil.
Y hay presiones que no tienen nada de pintoresco. Desde los años 1980, algunas empresas buscaron petróleo y oro aluvial en la zona, sin continuidad. En 2018, una fiebre de minería ilegal de oro dentro del territorio korowai llevó al gobierno provincial a anunciar la expulsión de los mineros. En abril de 2025, el brazo armado del movimiento separatista papú, el TPNPB, dijo haber detenido la minería ilegal "en Korowai" de Yahukimo, el mismo mes en que mató a más de una decena de mineros civiles en otro punto de la regencia.
072026: la guerra llegó a la pista de aterrizaje
La noticia más reciente sobre los korowai no tiene ninguna casa en el árbol. El 11 de febrero de 2026, una avioneta de Smart Air fue baleada después de aterrizar en la pista de Danowage, conocida como Korowai Batu, en el distrito de Kombai, en Boven Digoel. El piloto y el copiloto murieron; los trece pasajeros salieron con vida. El TPNPB reivindicó el ataque; la policía atribuyó la acción a un grupo armado de Yahukimo. Se suspendieron los vuelos a la zona, unos cuarenta habitantes huyeron a Senggo, y nueve maestros y profesionales de salud que atendían la región fueron evacuados a Jayapura.
El 2 de julio de 2026, un piloto estadounidense de una organización de aviación misionera fue asesinado en otro distrito de Yahukimo, en un ataque atribuido al mismo brazo armado. A partir del 22 de julio, según la prensa papú y organizaciones de derechos humanos, operaciones de las fuerzas de seguridad indonesias alcanzaron la zona korowai del lado de Yahukimo, con relatos de tres civiles muertos y de decenas a cientos de personas refugiadas en la selva, entre ellas mujeres embarazadas y niños, con falta de comida y de medicamentos. El 22 de agosto, la iglesia evangélica GIDI informaba de al menos veintiséis mujeres y un niño refugiados en un único punto, y de tres muertes entre los desplazados.
El contraste con la imagen global es difícil de exagerar. Mientras siguen circulando videos y listas sobre "el pueblo de los árboles", la zona korowai de 2026 es una zona de conflicto armado entre un movimiento separatista y un Estado, con la pista de aterrizaje cerrada, escuelas sin maestro y familias escondidas en la misma selva de las fotografías.
08Las lecturas, de la más sobria a la más improbable
La casa elevada es real; la casa en la copa, hoy, es sobre todo un encargo
Es lo que sostienen, juntas, las dos etnografías de largo plazo y la propia BBC. La casa común sobre troncos existe, es antigua y sigue en uso fuera de las aldeas. La casa en lo alto de la copa también existe en la tradición, pero era rara, poco habitada por familias, y desde los años 1990 se construye principalmente por pedido y pago de quien llega con una cámara.
El punto débil es de escala, no de dirección: no hay un recuento sistemático reciente de cuántas casas en la copa se hicieron para extranjeros y cuántas para uso propio. Pero la confesión de 2018, el registro de 1997 sobre casas "falsas" y los encargos pagados de 2010 apuntan los tres en el mismo sentido.
La altura sirve de defensa contra los enemigos
Tiene base y tiene autor. Los citak cazaron cabezas entre korowai y kombai hasta 1966, y el miedo a esos ataques todavía era fuerte entre los habitantes del Becking en los años 1990. En 1998, la difusión del estudio de van Enk y de Vries atribuyó las casas altas, con escalera que se recoge, a esa defensa; los korowai a veces mencionan a gente que merodea como motivo para elevar la casa.
En contra pesa la etnografía posterior: según Stasch, el motivo que los korowai más dan para la altura son monstruos invisibles —el khakhua y el laleo—, no vecinos armados, y la versión popular, con raptos e incendios, describe prácticas que ellos no tienen. Las dos lecturas pueden convivir: una explica el origen probable de la costumbre, la otra el sentido que tiene para quien vive allí. La divergencia es entre los dos etnógrafos, y queda registrada sin elegir.
El canibalismo se sigue practicando
La práctica pasada, en el contexto específico de la ejecución de acusados de brujería, está documentada. Su continuidad hoy depende de afirmaciones de guías y de reportajes de 2006 que no fueron verificados, y el episodio de Wawa mostró hasta qué punto la televisión estaba dispuesta a fabricar urgencia a partir de eso.
Del otro lado están el relato de los propios korowai a Stasch, la presencia policial que motivó el abandono y la evaluación de antropólogos de que, al menos en los clanes con contacto frecuente, la práctica terminó. No se puede probar la ausencia en clanes lejanos, pero tampoco hay nada más que rumores que afirme su presencia.
Un pueblo "detenido en el tiempo", sin contacto con el mundo
Es el marco que vende el viaje y el documental, y lo desmiente casi cada dato de este dossier: misión desde 1978, aldeas con escuela desde los años 1980, censo en 1990, turismo desde comienzos de los años 1990, minería, dinero, hacha de hierro y, ahora, guerra.
Los korowai negocian con la cámara: construyen lo que ella pide, cobran, discuten entre sí qué quieren los turistas. Eso no es una pérdida de autenticidad; es historia que sucede, como en cualquier otro lugar. Llamarlo "edad de piedra" confunde lo que los visitantes fueron a buscar con las personas que encontraron.
09Cronología
- 1909–1910Una expedición neerlandesa al río Lorentz fotografía casas elevadas abandonadas en el sur de Nueva Guinea. La imagen de la "casa en el árbol" papú ya es un género.
- 1966Cesan, según el registro misionero, los ataques de caza de cabezas de los citak contra korowai y kombai.
- 17–18 de marzo de 1974La expedición de Peter Van Arsdale, Robert Mitton y Mark Grundhoefer encuentra a treinta hombres en el alto Eilanden: korowai occidentales o citak orientales.
- 4 de octubre de 1978Johannes Veldhuizen, de la misión reformada neerlandesa, encuentra korowai por primera vez, con la mediación de Nggop.
- 30 de marzo de 1979Permiso para el puesto misionero de Yaniruma, en el Becking. Escuela, puesto de salud y pista llegan en los años siguientes.
- 1985–1989Primeras aldeas korowai: Funbaum (1985), Manggel (1986), Yafufla (1988), Mabül (1989). Algunas familias se van a las aldeas citak de Mbasman y Mu.
- comienzos de los años 1990Empieza el turismo; las agencias llevan grupos a casas "reales y falsas" en el Becking. Un caso de ejecución de un acusado de brujería en Yaniruma termina con intervención policial.
- 1994 · 1996La película Treehouse People: Cannibal Justice en la televisión estadounidense; reportaje de National Geographic con la foto aérea de Steinmetz, de una casa en la copa ya abandonada.
- 1997Van Enk y de Vries publican la gramática y etnografía de los korowai en Oxford University Press.
- 2001Rupert Stasch publica Giving up homicide, sobre el abandono de las ejecuciones de brujos.
- mayo a septiembre de 2006"The Last Cannibals" en el 60 Minutes australiano; la disputa entre cadenas en torno al niño Wawa; relato de Raffaele en Smithsonian.
- 2009 · 2011La BBC filma la construcción de una casa en la copa para Human Planet; el episodio se emite en 2011.
- marzo de 2010Dos casas en la copa construidas por encargo en un solo mes, para turistas alemanes y para una televisión japonesa.
- abril de 2018La BBC admite que la escena de la familia mudándose a la casa no era real y retira Human Planet de distribución para revisarla. Ese mismo año, la minería ilegal en el territorio lleva al gobierno provincial a intervenir.
- 11 de febrero de 2026Una avioneta de Smart Air es baleada en la pista de Danowage (Korowai Batu); mueren el piloto y el copiloto. Vuelos suspendidos, maestros y agentes de salud evacuados.
- julio a agosto de 2026Relatos de operaciones militares en la zona korowai de Yahukimo, con civiles muertos y familias refugiadas en la selva, sin verificación independiente.
10Lo que sigue abierto
No sabemos cuántas de las casas en la copa fotografiadas desde 1996 fueron vivienda y cuántas fueron escenario. No sabemos con seguridad cuántos korowai hay hoy, ni cuántos viven en aldeas y cuántos en la selva: la cifra de "la mitad" es de hace más de una década. No sabemos por dónde pasaba, exactamente, la frontera norte del territorio cuando los etnógrafos la declararon desconocida, ni qué les pasó a los clanes del norte en los años siguientes.
Y no sabemos, en este momento, qué está ocurriendo en las aldeas y en las chacras entre el Eilanden y el Becking. Cuántas personas están fuera de sus casas, cuántas murieron y de qué, cuándo volverán a funcionar la escuela y el puesto de salud: las respuestas dependen de un acceso que hoy nadie de afuera tiene.
11Preguntas frecuentes
¿Dónde viven los korowai?
En el sur de Papúa, del lado indonesio de Nueva Guinea, en una llanura de selva anegadiza entre los ríos Eilanden y Becking, de unos 1.300 km². No en Papúa Nueva Guinea, el país vecino, un error que acompaña a los korowai en buena parte de la prensa extranjera. Vea entre el Eilanden y el Becking.
¿Los korowai viven realmente en casas en los árboles?
La casa más común, la xaim, está elevada sobre troncos cortados, con el piso entre tres y nueve metros del suelo. La casa en la copa de un árbol vivo, la de las fotografías, es una de cada cincuenta en la memoria de los propios korowai, y desde los años 1990 se construye sobre todo por encargo de equipos de filmación y turistas. Vea la casa que encarga la cámara.
¿Los korowai son caníbales?
La ejecución de hombres acusados de ser khakhua, el brujo que causa las muertes, seguida del consumo del cuerpo, está documentada en tiempos recientes, y solo en ese contexto. En 2001, los korowai decían haber abandonado la práctica; que continúe hoy es una afirmación de guías y reportajes sin verificación independiente. Vea lo que se sabe del canibalismo.
¿Los korowai todavía viven aislados?
No en el sentido de “sin contacto”. Tienen contacto regular desde 1978, aldeas con escuela y pista de aterrizaje desde los años 1980 y turismo desde comienzos de los años 1990; lo que existe es una distancia elegida, con familias que pasan meses en la selva. Vea aldea, turismo y aislamiento.
12Fuentes consultadas
Este dossier es un texto propio. Las fuentes de abajo se consultaron para verificar fechas, cifras y atribuciones; ninguna fue reproducida.
- van Enk, G. J.; de Vries, L. — The Korowai of Irian Jaya: Their Language in Its Cultural Context. Oxford University Press, 1997 — historia del contacto, aldeas, altura de las casas, concepto de khakhua.
- Organización Neerlandesa para la Investigación Científica (NWO) — difusión del estudio de van Enk y de Vries sobre las casas altas y la defensa contra los cazadores de cabezas, marzo de 1998.
- van Enk, G. J. — artículo "Korowai", Encyclopedia of World Cultures (suplemento) — población, territorio, tipos de casa.
- Stasch, R. — Giving up homicide: Korowai experience of witches and police (West Papua). Oceania, vol. 71, n. 1, 2001.
- Stasch, R. — Society of Others: Kinship and Mourning in a West Papuan Place. University of California Press, 2009.
- Stasch, R. — The Camera and the House: The Semiotics of New Guinea "Treehouses" in Global Visual Culture. Comparative Studies in Society and History, vol. 53, n. 1, 2011 — tipos de casa y alturas, proporción de casas en la copa, encargos y precios, historia de las imágenes.
- Stasch, R. — The poetics of village space when villages are new. American Ethnologist, 2013; Dramas of otherness: "first contact" tourism in New Guinea. HAU, 2016; Primitivist tourism and anthropological research: awkward relations. Journal of the Royal Anthropological Institute, 2019.
- Registro de la expedición de Peter Van Arsdale, Robert Mitton y Mark Grundhoefer, marzo de 1974, según lo resumen artículos enciclopédicos.
- Cobertura de la prensa británica y declaración de la BBC sobre Human Planet, abril de 2018 — HuffPost UK, The Week, Gizmodo, iMediaEthics.
- ABC (Australia), Media Watch — episodios sobre el caso Wawa, 2006 y 8 de julio de 2019.
- Raffaele, P. — Sleeping with Cannibals. Smithsonian, septiembre de 2006 (leído como fuente de lo que se publicó, no como etnografía).
- Gobierno de la Provincia de Papúa — comunicados sobre la minería ilegal en el territorio korowai, agosto de 2018.
- Jubi (Jayapura) — reportajes sobre el ataque a la pista de Danowage, febrero de 2026, y sobre los desplazados korowai en Yahukimo, 22 de agosto de 2026; Tribrata News (Policía Nacional de Indonesia) y detik.com sobre el mismo ataque.
- Human Rights Monitor — informe sobre las operaciones de seguridad en la zona korowai de Yahukimo, 30 de julio de 2026, y actualización sobre los desplazados internos, agosto de 2026.